Hoy celebramos la memoria de San Ignacio de Antioquía, obispo y mártir. Fue el segundo sucesor de Pedro, como obispo de Antioquía. Es importante su figura por tratarse de un discípulo directo del Apóstol Juan.
Según la tradición el emperador Trajano ordenó que lo llevasen preso a Roma, desde el oriente, para ser sacrificado por las fieras en las fiestas populares. Fue durante este trayecto, por tierra y por mar, en el que, en medio de muchas y difíciles vicisitudes, escribió sus célebres cuatro cartas. La cuarta, dirigida a los fieles de Roma, donde iba a ser martirizado, es una de las más célebres y bonitas, por su sabor eucarístico-martirial: "Permitid que sirva de alimento a las bestias feroces para que por ellas pueda alcanzar a Dios. Soy trigo de Cristo y quiero ser molido por los dientes de las fieras para convertirme en pan sabroso a mi Señor Jesucristo".
Es muy importante, también, para la fe católica cómo resalta el nexo entre la eucaristía y la Iglesia, entre Cristo, uno, y la Iglesia, una, unida en torno al obispo: «Usad una sola Eucaristía; porque la carne de Jesucristo Nuestro Señor es una y uno el cáliz para unirnos a todos en su sangre. Hay un altar, así como un obispo, junto con el cuerpo de presbíteros y diáconos, mis hermanos siervos, para que todo lo que hiciereis vosotros lo hagáis de acuerdo con Dios.»
miércoles, 16 de octubre de 2013
Himno en la Fiesta de Santa Teresa
Veisme aquí, mi dulce Amor,
amor dulce, veisme aquí:
Veis aquí mi corazón,
yo le pongo en vuestra palma,
mi cuerpo, mi vida y alma,
mis entrañas y afición;
dulce Esposo y redención,
¿qué mandáis hacer de mí?
Dadme muerte, dadme vida:
dad salud o enfermedad,
honra o deshonra me dad,
dadme guerra o paz crecida,
flaqueza o fuerza cumplida,
que a todo digo que sí:
¿qué mandáis hacer de mí?
Dadme riqueza o pobreza,
dad consuelo o desconsuelo,
dadme alegría o tristeza,
dadme infierno o dadme cielo,
vida dulce, sol sin velo,
pues del todo me rendí:
¿qué mandáis hacer de mí?
Si queréis, dadme oración,
si no, dadme sequedad,
si abundancia y devoción,
y si no esterilidad.
Soberana Majestad,
sólo hallo paz aquí:
¿qué mandáis hacer de mi?
Si queréis que esté holgando,
quiero por amor holgar.
Si me mandáis trabajar,
morir quiero trabajando. Amén.
miércoles, 2 de octubre de 2013
EL EJEMPLO DEL PAPA FRANCISCO
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| El Papa con el G8 cardenalicio |
miércoles, 25 de septiembre de 2013
ALGO EMPIEZA A MOVERSE CONTRA EL PAPA FRANCISCO
Son muy pocos los meses que lleva el Papa Francisco al frente de la Iglesia Católica y resulta que empiezan a dejarse oir las primeras voces críticas y los primeros comportamientos reaccionarios. Estas reacciones externas contra el nuevo Papa han surgido a partir de la entrevista concedida por el Papa Bergoglio a la revistas de los Jesuita,"Civiltà Cattolica". Juan Manuel de Prada, uno de los grandes escritores católicos del momento actual en España, es quien ha encabezado, explícitamente, este enfrentamiento frente al Obispo de Roma, sus gestos y sus palabras. Tengo a J. M. de Prada en gran estima personal y profesional, pero, no estoy de acuerdo con las manifestaciones referidas.
Al Papa hay que leerle en su totalidad. Lectura que no solamente ha de limitarse a lo que dice o escribe, sino, tomando en consideración, a la vez lo que hace. Tenemos que interpretar sus palabras y sus gestos de un modo conjunto y global. Asimismo, no podemos quedarnos en una/s frase/s concreta/s, sino que hemos de valorarlas en su conjunto. El Papa, y esto es tan obvio que no necesita demostración -valga la redundancia-, es un creyente, es -él mismo lo dice, como no podía ser de otra forma- un hombre de Iglesia. El es un creyente que recibe su fe de la Iglesia y esta fe radica en descubrir en Cristo el amor misericordioso que Dios nos ha mostrado a todos los hombres. La humanidad de Jesucristo no se limita solamente a la encarnación, en una naturaleza humana, de la segunda persona de la Trinidad, sino que esa encarnación continúa llevándose a cabo en cada uno de los hombres, a los que ha venido a mostrar el camino del amor de Dios y, por ello, salvarlos. La carne de Cristo se actualiza sacramentalmente, sí, en la Eucaristía y en los demás sacramentos, pero, también, existencialmente, cada ser humano, hombre o mujer, debe ser para los cristianos la carne de Cristo. Hemos de valorar a cada ser humano en sí mismo, por lo que es y valorando su dignidad humana, y descubriendo en él el rostro de Cristo.
El Papa sabe, así lo manifestó ayer mismo, que la Iglesia una -aunque plural en sus personas y manifestaciones-, la sucesión apostólica mediante los Obispos y hasta nuestros días, en comunión con el sucesor de Pedro, las fuentes sacramentales y la caridad fraterna siguen siendo el hontanar nutricio de la Iglesia de Cristo. No podía ser de otra forma. Y ésto no lo dice él, novedosamente, sino que continúa con la tradición de la Iglesia, que hemos recibido. Con la fe recibida. El Papa habla muy claro. La claridad está tanto en sus gestos como en sus palabras. Y pienso que si nos acercamos a él con buena fe, liberados de prejuicios e ideologías, veremos que lo que, primordialmente, nos quiere transmitir es el mensaje de misericordia y ternura que Dios nos muestra en Cristo y, por tanto, en su Iglesia. Que la fe en este evento salvífico que tiene como centro a Jesucristo y a su Iglesia no sea empañado o sirva de motivo de alejamiento si a su proclamación, a su kerigma, anteponemos el resultado de esa fe, traducido en comportamientos morales, sociales y religiosos. Primero la fe, nos viene a decir -esencialmente- y, después, la religión, la moral, los usos y las costumbres. No que éstos no sean importantes, sino que no sean lo primero. Y sobre todo, no podemos permitir que nadie se aleje de la Iglesia por que le presentemos primero nuestras actitudes religiosas, morales o de comportamiento antes que el mensaje misericordioso de Dios: Dios se ha acercado en Cristo y se sigue acercando en la Iglesia a todos los hombres, de un modo particular a los más necesitados, a los más marginados, a los más pobres, a los más pecadores.
Es un estilo nuevo o, como se dice frecuentemente, un aire nuevo en la Iglesia. Abramos las ventanas y puertas de nuestro corazón y que ese aire nuevo, pero el miso ayer y hoy, nos renueve permanentemente para vivir fraternalmente nuestra fe. Si lo hacemos sinceramente, será una fe vivida en alegría, cofraternidad, solidaridad y amor. Y esa fe, así vivida, será atrayente para nuestros contemporáneos.
viernes, 6 de septiembre de 2013
REENTRADA
Mucho tiempo sin poner una sola letra en el Blogg. Por un lado, el verano que invita al relax y, por otro, ciertos problemas con el password, que, parece, ya se han solucionado.
En este tiempo la vida ha seguido su curso, la sociedad continúa caminando y se amontonan los temas sobre los que se puede dejar aquí alguna reflexión o constancia. Me esforzaré, un poco, en que así sea.
jueves, 20 de junio de 2013
DIEZ RASGOS CARACTERÍSTICOS DEL PAPA FRANCISCO
Con motivo de los 100 días de la elección del Papa Francisco, la edición digital de Alfa y Omega de hoy, 20 de junio de 2013, firmado por la misma Revista, hace un recordatorio elogioso de estos cien días. Como me parece un buen y acertado resumen, solamente quisiera aquí -antes de transcribir el texto de A. y O.-, enumerar los 10 rasgos que Juan Vicente Boo destaca en ABC -y que yo suscribo aquí-, y cuya explicación va en el texto que a continuación de esta enumeración se transcribe. A saber:
Cumplidos 100 días de la elección del Papa Francisco, "la prensa ha adelantado los balances. «Francisco huele a Cristo y a Evangelio, a autenticidad», escribía, el domingo, José Francisco Serrano en ABC. En La Razón, José María Gil Tamayo ahondaba, el mismo domingo, en una idea similar: «Hace accesible con el lenguaje directo de la gente de la calle la frescura y profundidad del mensaje evangélico, a la par que invita a un c compromiso mayor en la vida cristiana, a mostrar, en consecuencia, una Iglesia más abierta y acogedora, que sale de sí misma a la búsqueda de los alejados y necesitados en todas las periferias existenciales del mundo».
El lunes, La Croix dedicaba un número especial al Papa. Desde Roma, Fréderic Mounier habla de «la revolución dulce del Papa Francisco», que «ha impuesto un nuevo estilo al papado». Jorge Bergoglio «inició un cambio revolucionario y ya lo llaman el Che Bergoglio», titulaba el argentino Clarín. Le Figaro prefiere suavizar ese tipo de afirmaciones, dejándolas caer simplemente en forma de preguntas: «¿Va a reformar el papado? ¿Está en conflicto con la Curia? ¿Es un Papa de izquierdas? ¿Es una ruptura con Benedicto XVI?»
¿Hay en marcha una revolución, o sucede simplemente que el mundo está fascinado por un buen pastor, con dotes comunicativas excepcionales? John L. Allen concilia ambas tesis en su balance para el norteamericano National Catholic Reporter. «Para los estándares tradicionales», en estos 100 días apenas ha habido novedades en el Vaticano, salvo la creación de una Comisión de cardenales, cuyo primer encuentro no se celebrará hasta octubre. «Sin embargo, a ras de tierra, hay una sensación palpable de que hay en marcha un movimiento sísmico. Francisco ha atraído a masas enormes», como si cada vez que el Papa estuviera en la Plaza de San Pedro se celebrara «la canonización de la Madre Teresa, o del Padre Pío», y «alrededor del mundo», se han experimentado picos «de asistencia a Misa y demanda de confesiones, atribuibles a un efecto Francisco».
¿Pero qué ha sucedido para que se desencadene esa reacción? «Quizá la clave para resolver este conflicto», afirma Allen, es que «Francisco está determinado a ejercer su labor de pastor, al menos tanto como la de primado» o la de jefe de la Iglesia, «así que el modelo correcto [de juicio] no es el que suele aplicarse a los jefes ejecutivos». El Papa representa «lo que los católicos tienden a pensar sobre un párroco. La cuestión fundamental para ellos no es cuáles son sus posturas sobre diversos asuntos, sino qué inspiran».
Juan Vicente Boo destaca, en ABC, diez rasgos suyos. El primero es la sencillez, su capacidad de acercarse al otro «de igual a igual». El segundo rasgo es el afecto. Este Papa «es un vendaval de cariño», como muestra cada miércoles, al recorrer la Plaza de San Pedro repartiendo besos, sonrisas y bendiciones. Y es humilde (3), pero a la vez fuerte (4): «lo que tiene que hacer, lo hace», afirma un antiguo colaborador suyo.
El quinto rasgo es la libertad: «Francisco es un hombre libre. No aspira a nada. No le importa lo que digan de él… No necesita nada. Nunca tuvo coche oficial ni secretarios».
Su estilo de gobierno se destaca por la colegialidad (6); escucha muchas opiniones, aunque después decide solo, asumiendo toda la responsabilidad. Y es un hombre de oración (7), que cada día se levanta a las 5, reza durante una hora y prepara su homilía para la Misa de las siete. A lo largo del día «acude muchas veces al sagrario», y «a última hora de la tarde, reza otra hora delante del Señor, y a veces me adormilo un poco por el cansancio. Pero Él me comprende. Me consuela pensar que él me mira. A veces pensamos que debemos pedir, hablar, hablar, hablar… ¡No! Déjate guiar por el Señor».
Hay en él gran profundidad (8), y un acentuado sentido de la misión (9). Y, por último, coherencia. Siempre ha dedicado muchas horasa las visitas de sacerdotes enfermos, a las catequesis, a las confesiones… «No pide nada que no haya hecho personalmente antes. Por eso puede exigir. Y exigirá», concluye Boo".
Alfa y Omega
- La sencillez.
- El afecto.
- La humildad.
- La fortaleza.
- La libertad.
- Colegialidad.
- Hombre de oración.
- Gran profundidad.
- Sentido de la misión.
- Coherencia.
Cumplidos 100 días de la elección del Papa Francisco, "la prensa ha adelantado los balances. «Francisco huele a Cristo y a Evangelio, a autenticidad», escribía, el domingo, José Francisco Serrano en ABC. En La Razón, José María Gil Tamayo ahondaba, el mismo domingo, en una idea similar: «Hace accesible con el lenguaje directo de la gente de la calle la frescura y profundidad del mensaje evangélico, a la par que invita a un c compromiso mayor en la vida cristiana, a mostrar, en consecuencia, una Iglesia más abierta y acogedora, que sale de sí misma a la búsqueda de los alejados y necesitados en todas las periferias existenciales del mundo».
El lunes, La Croix dedicaba un número especial al Papa. Desde Roma, Fréderic Mounier habla de «la revolución dulce del Papa Francisco», que «ha impuesto un nuevo estilo al papado». Jorge Bergoglio «inició un cambio revolucionario y ya lo llaman el Che Bergoglio», titulaba el argentino Clarín. Le Figaro prefiere suavizar ese tipo de afirmaciones, dejándolas caer simplemente en forma de preguntas: «¿Va a reformar el papado? ¿Está en conflicto con la Curia? ¿Es un Papa de izquierdas? ¿Es una ruptura con Benedicto XVI?»
¿Hay en marcha una revolución, o sucede simplemente que el mundo está fascinado por un buen pastor, con dotes comunicativas excepcionales? John L. Allen concilia ambas tesis en su balance para el norteamericano National Catholic Reporter. «Para los estándares tradicionales», en estos 100 días apenas ha habido novedades en el Vaticano, salvo la creación de una Comisión de cardenales, cuyo primer encuentro no se celebrará hasta octubre. «Sin embargo, a ras de tierra, hay una sensación palpable de que hay en marcha un movimiento sísmico. Francisco ha atraído a masas enormes», como si cada vez que el Papa estuviera en la Plaza de San Pedro se celebrara «la canonización de la Madre Teresa, o del Padre Pío», y «alrededor del mundo», se han experimentado picos «de asistencia a Misa y demanda de confesiones, atribuibles a un efecto Francisco».
¿Pero qué ha sucedido para que se desencadene esa reacción? «Quizá la clave para resolver este conflicto», afirma Allen, es que «Francisco está determinado a ejercer su labor de pastor, al menos tanto como la de primado» o la de jefe de la Iglesia, «así que el modelo correcto [de juicio] no es el que suele aplicarse a los jefes ejecutivos». El Papa representa «lo que los católicos tienden a pensar sobre un párroco. La cuestión fundamental para ellos no es cuáles son sus posturas sobre diversos asuntos, sino qué inspiran».
Juan Vicente Boo destaca, en ABC, diez rasgos suyos. El primero es la sencillez, su capacidad de acercarse al otro «de igual a igual». El segundo rasgo es el afecto. Este Papa «es un vendaval de cariño», como muestra cada miércoles, al recorrer la Plaza de San Pedro repartiendo besos, sonrisas y bendiciones. Y es humilde (3), pero a la vez fuerte (4): «lo que tiene que hacer, lo hace», afirma un antiguo colaborador suyo.
El quinto rasgo es la libertad: «Francisco es un hombre libre. No aspira a nada. No le importa lo que digan de él… No necesita nada. Nunca tuvo coche oficial ni secretarios».
Su estilo de gobierno se destaca por la colegialidad (6); escucha muchas opiniones, aunque después decide solo, asumiendo toda la responsabilidad. Y es un hombre de oración (7), que cada día se levanta a las 5, reza durante una hora y prepara su homilía para la Misa de las siete. A lo largo del día «acude muchas veces al sagrario», y «a última hora de la tarde, reza otra hora delante del Señor, y a veces me adormilo un poco por el cansancio. Pero Él me comprende. Me consuela pensar que él me mira. A veces pensamos que debemos pedir, hablar, hablar, hablar… ¡No! Déjate guiar por el Señor».
Hay en él gran profundidad (8), y un acentuado sentido de la misión (9). Y, por último, coherencia. Siempre ha dedicado muchas horasa las visitas de sacerdotes enfermos, a las catequesis, a las confesiones… «No pide nada que no haya hecho personalmente antes. Por eso puede exigir. Y exigirá», concluye Boo".
Alfa y Omega
jueves, 13 de junio de 2013
3 MESES DEL PONTIFICADO DEL PAPA FRANCISCO: ESPERANZA Y EXPECTACIÓN
Hoy se cumplen 3 meses del pontificado, prometedor y radiante, del Papa Francisco. El nuevo Papa ha aportado un nuevo estilo, que ha ventilado no solamente las añejas estancias del palacio Vaticano, sino a toda la Iglesia, suponiendo, -para todos, creyentes y no creyentes- una brisa de aire fresco cargada de expectativas. Somos muchos los que estamos expectantes y deseosos de leer las homilías que diariamente pronuncia en sus Misas de la Casa de Santa Marta.
Hoy, en Periodistadigital.com (sección Religión Digital) hay un artículo cuyo titular dice: "El Papa prepara una "reforma radical" del Banco Vaticano", con este subtítulo: "Tras el verano, el Papa afrontará los cambios en la estructura de la Curia".
Reformar la Curia y reformar el IOR son reformas necesarias, pero, meramente instrumentales o institucionales. Necesarias, reitero. Hecho eso, debe empezar la gran tarea que tiene pendiente la Iglesia y que abarca varias y diversas facetas, entre las cuales y sin ánimo de ser exhaustivos, podemos indicar las siguientes:
. relanzamiento de la figura conciliar de la Iglesia como Pueblo de Dios (con todo lo que eso comporta: horizontalización de la vida de la Iglesia y de las Comunidades locales, parroquiales y de grupos varios);
. definir clara y explícitamente el papel de la mujer en la Iglesia , tanto en el "servicio" ("gobierno") como en el área sacramental;
. plantear una Pastoral de la Familia, actualizada a las circunstancias actuales, teniendo en cuenta las situaciones de divorciados de cara a la comunión eclesial plena;
. plantear una Pastoral de la Familia, actualizada a las circunstancias actuales, teniendo en cuenta las situaciones de divorciados de cara a la comunión eclesial plena;
. clarificar el carisma del celibato, distinguiendo entre los monjes, frailes o presbíteros seculares, y permitiendo la vuelta al ejercicio pastoral de los sacerdotes secularizados que voluntariamente lo deseen, así como potenciar el papel de los diáconos/isas permanentes y casados/as;
. revalorización del trabajo de los estudiosos y teólogos, dejándoles un amplio campo de investigación dentro de la Unidad , amplia y plural, en el amor;
. que la pobreza –en las personas y en las instituciones-, el servicio, la mansedumbre y la misericordia sean el estilo de la Iglesia de este siglo XXI, lejos de apologéticas obsoletas y de luchas intestinas entre los diferentes grupos, movimientos u órdenes religiosas;
. estudio, profundización y replanteamiento del quehacer pastoral y parroquial en las catequesis propias de los sacramentos de la iniciación cristiana;
. replantearse el papel de la Iglesia en el campo de la educación, sirviendo prioritaria y primordialmente al hombre y a su formación integral más que al beneficio empresarial de sus colegios y universidades;
. desarrollar y profundizar en el espíritu de la Sacrosanctum Concilium para que nuestras celebraciones litúrgicas sean vivas y atractivas;
. continuar y acelerar el movimiento ecuménico, para que el escándolo de la separación de los cristianos se termine lo antes posible.
Resumiendo: desarrollar e implementar los textos conciliares, de tal forma que, de una vez por todas, pongamos en práctica el Concilio Vaticano II.
viernes, 7 de junio de 2013
NICOLÁS CASTELLANOS, EL CONCILIO Y LA IGLESIA DE HOY (III)
La entrevista que aquí cuelgo, que es la tercera (III y fin) de varias entregas, ha sido publicada íntegramente por LIBERTADDIGITAL. COM, en su edición del 30-05-2013.
¿Qué reformas debieran ahora impulsarse bajo la inspiración del Papa Francisco?
Repaso y sugiero algunas de mayor calado.
-Retomar y aplicar el Concilio Vaticano II: el retorno a las fuentes, la eclesiología de comunión, mayor énfasis en la protagonismos de los laicos, que la mujer pueda intervenir a la hora de tomar decisiones en la Iglesia.
-Recuperar la preocupación de Juan XXIII y el Concilio Vaticano II de dialogar con el mundo, "coger al mundo en su carrera". Y en este diálogo con el mundo, hacer un discernimiento sobre los nuevos signos de los tiempos: la descentralización del poder, el ecumenismo, el diálogo interreligioso, la escasez de vocaciones sacerdotales, religiosas, de compromiso laical, servicio de la comunidad cristiana en el mundo moderno, ¿y de la parroquia, qué?
-Desde el Concilio Vaticano II tenemos pendiente responder a esta pregunta ¿Iglesia qué dices de Dios? La cuestión de Dios tiene que pasar a primer plano. Y la respuesta tiene que ser colegial desde toda la geografía eclesial.
- La Iglesia debe, en opinión de muchos, hacer una hermenéutica integral del kerigma cristiano, desde el logos de la modernidad.
- Desde el SUR estimo que un capítulo fundamental de la agenda pastoral y social del nuevo sucesor de Pedro tiene que ser la JUSTICIA EN EL MUNDO y el PROBLEMA PLANETARIO DE LA POBREZA, IGNOMINIA DE LA HUMANIDAD.
. Como Pastor, al obispo de Roma le puede la "Salus animarum", que empieza con la promoción integral, desde ahora y desde aquí, de TODO el hombre y de TODAS las mujeres y hombres y culmina en el cielo.
. Como pastor bueno y samaritano se pregunta todas las noches ¿Dónde van a dormir los pobres en esta excluyente civilización? Y no puede menos de reafirmar la opción preferencial por los pobres.
. Será crítico con la economía globalizada del mercado, con la violación de los derechos humanos y defensor del 75% de empobrecidos y excluidos. Todo esto exige ser audaz y valiente como María de Nazaret en el Magníficat.
. Debe pesar más su densidad de Pastor que la burocracia de la Curia imponiendo un poder centralizador. Se espera que sea el Obispo de Roma, en colegialidad con todos los Obispos del mundo, que también son sucesores de los apóstoles.
. Hoy, que se habla de la muerte de las utopías y el fin de la historia, es la gran oportunidad de presentar la oferta gratuita no impuesta de la utopía de Jesús, la mística del Evangelio, libro abierto a la vida, a la personalización y a la más exquisita humanización, alma de esta sociedad de tecnologías punta.
No puede faltar en su agenda promover un ecumenismo real desde las bases eclesiales y en la cúspide, en donde se dé un real diálogo de escucha, compartir y decidir juntos. El diálogo con las grandes religiones pueden servir de antídoto a algunos fundamentalismos reinantes.
Un papa libre, en fidelidad al Evangelio, en esta sociedad cambiante no puede acosar a los teólogos sino instaurar un diálogo y comunión dialéctica, entrañable, crítica y profética. Los jóvenes de hoy le piden que preste atención a los cambios radicales y permanentes de la sociedad para que no se desenganchen de la Iglesia.
En el inicio de de su itinerario apostólico tras las huellas de Pedro sería bueno recordar aquel axioma del gran teólogo y Cardenal, Y Congar: "La labor reformadora nace del amor a la Iglesia".
¿Para cuándo la investigación interdisciplinar en el campo de la bioética, de la familia, de la moral sexual? ¿Por qué sobre estos temas (igualdad de la mujer, lo masculino y lo femenino, homosexualidad, aborto, divorciados dentro de la Iglesia) la jerarquía impone un pensamiento uniforme al margen de la cultura y paradigmas actuales y se aleja de la ciencia?
El cambio cultural, introducido por la modernidad está reclamando una actualización, iniciada en el Concilio Vaticano II, tanto en la antropología, como en la teología, pastoral y praxis pastoral. Las referencias tanto a la Sagrada Escritura, como a las ciencias antropológicas son el gran motor de la renovación de la moral sexual.
En los temas de la sexualidad, de género, no podemos seguir anclados en el discurso medieval. Hoy existe una fuerte crisis de la moral sexual cristiana, que está pidiendo un replanteamiento serio y profundo del sentido de la sexualidad y de las normas sexuales. Se espera haya un momento de renovación. Sorprende que la voz oficial de la Iglesia se muestre "progresista" en moral social y en cambio, "conservadora" en cuestiones de bioética y moral sexual.
Se espera que el aire renovador del sucesor de Pedro, Francisco aborde estos temas relacionados con la sexualidad, el tema de los divorciados, presbíteros casados, que lo podían ser aquellos "viri probati", que durante años han acompañado a la comunidad en la fe, todo menos en celebrar la eucaristía y el sacramento de la reconciliación.
Creo, con Marciano Vidal, que "se puede explicitar en una apretada síntesis, ahora teológicamente, la cosmovisión cristiana de la sexualidad humana, con un conjunto de orientaciones, que constituirían los "puntos firmes" de la visión cristiana sobre la sexualidad".
Los responsables de la Iglesia no deben estar encerrados sobre si mismos, sino como los profetas pensar más allá de su propia institución; tienen que "atreverse a pensar", hablar con libertad, ser voz crítica en la Iglesia. Su fidelidad creativa no les impida hacer preguntas.
¿Cómo ves el resurgir emancipatorio de muchos países latinoamericanos?
Existen muchos signos de esperanzas y de preocupación. Resulta altamente significativo que los indígenas, las culturas originarias, se levanten y adquieran protagonismo esos pueblos y los movimientos sociales recuperen su lugar en la historia.
El objetivo hoy apunta hacia una América Latina y Caribeña unida, reconciliada e integrada; la casa común habitada por un complejo mestizaje y una pluralidad étnica y cultural. Se trata de un proceso lento, que exige mucho discernimiento entre todos, diálogo, escucha, sentarse juntos en la mesa, sin querer imponer tu visión política.Tienen que prevalecer lo que decía Aparecida: "Una y plural, América Latina es la casa común, la gran patria de hermanos". Somos la patria grande, pero no llegamos a serlo del todo hasta que la justicia social llegue a todos los pueblos.
La Iglesia goza de credibilidad en América Latina y el Caribe por tradición y, sobre todo, desde Medellín, ha sido morada de todos los pueblos, la casa de los pobres, sin discriminaciones ni exclusiones por motivos de sexo, raza, condición social o pertenencia nacional.
La Iglesia está presente en ese proceso de integración.Pese a muchas ambigüedades políticas, sociales, económicas, la iglesia sigue al pie del pueblo, de los excluidos y empobrecidos, proclamando la justicia social, las libertades, el estado de derecho y la opción por los pobres, hasta derramar su sangre por ellos.
En Bolivia la Iglesia es la institución junto con los Medios de Comunicación que goza de mayor credibilidad.
¿Qué reformas debieran ahora impulsarse bajo la inspiración del Papa Francisco?
Repaso y sugiero algunas de mayor calado.
-Retomar y aplicar el Concilio Vaticano II: el retorno a las fuentes, la eclesiología de comunión, mayor énfasis en la protagonismos de los laicos, que la mujer pueda intervenir a la hora de tomar decisiones en la Iglesia.
-Recuperar la preocupación de Juan XXIII y el Concilio Vaticano II de dialogar con el mundo, "coger al mundo en su carrera". Y en este diálogo con el mundo, hacer un discernimiento sobre los nuevos signos de los tiempos: la descentralización del poder, el ecumenismo, el diálogo interreligioso, la escasez de vocaciones sacerdotales, religiosas, de compromiso laical, servicio de la comunidad cristiana en el mundo moderno, ¿y de la parroquia, qué?
-Desde el Concilio Vaticano II tenemos pendiente responder a esta pregunta ¿Iglesia qué dices de Dios? La cuestión de Dios tiene que pasar a primer plano. Y la respuesta tiene que ser colegial desde toda la geografía eclesial.
- La Iglesia debe, en opinión de muchos, hacer una hermenéutica integral del kerigma cristiano, desde el logos de la modernidad.
- Desde el SUR estimo que un capítulo fundamental de la agenda pastoral y social del nuevo sucesor de Pedro tiene que ser la JUSTICIA EN EL MUNDO y el PROBLEMA PLANETARIO DE LA POBREZA, IGNOMINIA DE LA HUMANIDAD.
. Como Pastor, al obispo de Roma le puede la "Salus animarum", que empieza con la promoción integral, desde ahora y desde aquí, de TODO el hombre y de TODAS las mujeres y hombres y culmina en el cielo.
. Como pastor bueno y samaritano se pregunta todas las noches ¿Dónde van a dormir los pobres en esta excluyente civilización? Y no puede menos de reafirmar la opción preferencial por los pobres.
. Será crítico con la economía globalizada del mercado, con la violación de los derechos humanos y defensor del 75% de empobrecidos y excluidos. Todo esto exige ser audaz y valiente como María de Nazaret en el Magníficat.
. Debe pesar más su densidad de Pastor que la burocracia de la Curia imponiendo un poder centralizador. Se espera que sea el Obispo de Roma, en colegialidad con todos los Obispos del mundo, que también son sucesores de los apóstoles.
. Hoy, que se habla de la muerte de las utopías y el fin de la historia, es la gran oportunidad de presentar la oferta gratuita no impuesta de la utopía de Jesús, la mística del Evangelio, libro abierto a la vida, a la personalización y a la más exquisita humanización, alma de esta sociedad de tecnologías punta.
No puede faltar en su agenda promover un ecumenismo real desde las bases eclesiales y en la cúspide, en donde se dé un real diálogo de escucha, compartir y decidir juntos. El diálogo con las grandes religiones pueden servir de antídoto a algunos fundamentalismos reinantes.
Un papa libre, en fidelidad al Evangelio, en esta sociedad cambiante no puede acosar a los teólogos sino instaurar un diálogo y comunión dialéctica, entrañable, crítica y profética. Los jóvenes de hoy le piden que preste atención a los cambios radicales y permanentes de la sociedad para que no se desenganchen de la Iglesia.
En el inicio de de su itinerario apostólico tras las huellas de Pedro sería bueno recordar aquel axioma del gran teólogo y Cardenal, Y Congar: "La labor reformadora nace del amor a la Iglesia".
¿Para cuándo la investigación interdisciplinar en el campo de la bioética, de la familia, de la moral sexual? ¿Por qué sobre estos temas (igualdad de la mujer, lo masculino y lo femenino, homosexualidad, aborto, divorciados dentro de la Iglesia) la jerarquía impone un pensamiento uniforme al margen de la cultura y paradigmas actuales y se aleja de la ciencia?
El cambio cultural, introducido por la modernidad está reclamando una actualización, iniciada en el Concilio Vaticano II, tanto en la antropología, como en la teología, pastoral y praxis pastoral. Las referencias tanto a la Sagrada Escritura, como a las ciencias antropológicas son el gran motor de la renovación de la moral sexual.
En los temas de la sexualidad, de género, no podemos seguir anclados en el discurso medieval. Hoy existe una fuerte crisis de la moral sexual cristiana, que está pidiendo un replanteamiento serio y profundo del sentido de la sexualidad y de las normas sexuales. Se espera haya un momento de renovación. Sorprende que la voz oficial de la Iglesia se muestre "progresista" en moral social y en cambio, "conservadora" en cuestiones de bioética y moral sexual.
Se espera que el aire renovador del sucesor de Pedro, Francisco aborde estos temas relacionados con la sexualidad, el tema de los divorciados, presbíteros casados, que lo podían ser aquellos "viri probati", que durante años han acompañado a la comunidad en la fe, todo menos en celebrar la eucaristía y el sacramento de la reconciliación.
Creo, con Marciano Vidal, que "se puede explicitar en una apretada síntesis, ahora teológicamente, la cosmovisión cristiana de la sexualidad humana, con un conjunto de orientaciones, que constituirían los "puntos firmes" de la visión cristiana sobre la sexualidad".
Los responsables de la Iglesia no deben estar encerrados sobre si mismos, sino como los profetas pensar más allá de su propia institución; tienen que "atreverse a pensar", hablar con libertad, ser voz crítica en la Iglesia. Su fidelidad creativa no les impida hacer preguntas.
¿Cómo ves el resurgir emancipatorio de muchos países latinoamericanos?
Existen muchos signos de esperanzas y de preocupación. Resulta altamente significativo que los indígenas, las culturas originarias, se levanten y adquieran protagonismo esos pueblos y los movimientos sociales recuperen su lugar en la historia.
El objetivo hoy apunta hacia una América Latina y Caribeña unida, reconciliada e integrada; la casa común habitada por un complejo mestizaje y una pluralidad étnica y cultural. Se trata de un proceso lento, que exige mucho discernimiento entre todos, diálogo, escucha, sentarse juntos en la mesa, sin querer imponer tu visión política.Tienen que prevalecer lo que decía Aparecida: "Una y plural, América Latina es la casa común, la gran patria de hermanos". Somos la patria grande, pero no llegamos a serlo del todo hasta que la justicia social llegue a todos los pueblos.
La Iglesia goza de credibilidad en América Latina y el Caribe por tradición y, sobre todo, desde Medellín, ha sido morada de todos los pueblos, la casa de los pobres, sin discriminaciones ni exclusiones por motivos de sexo, raza, condición social o pertenencia nacional.
La Iglesia está presente en ese proceso de integración.Pese a muchas ambigüedades políticas, sociales, económicas, la iglesia sigue al pie del pueblo, de los excluidos y empobrecidos, proclamando la justicia social, las libertades, el estado de derecho y la opción por los pobres, hasta derramar su sangre por ellos.
En Bolivia la Iglesia es la institución junto con los Medios de Comunicación que goza de mayor credibilidad.
lunes, 3 de junio de 2013
NICOLÁS CASTELLANOS, EL CONCILIO VATICANO II Y LA IGLESIA HOY (II)
La entrevista que aquí cuelgo, que es la segunda (II) de varias entregas, ha sido publicada íntegramente por LIBERTADDIGITAL. COM, en su edición del 30-05-2013.
Continuación....:
Tú eres hijo del Concilio Vaticano II. ¿Cómo has vivido el inicio primaveral, que él supuso, y la posterior involución programada por el pontificado de Juan Pablo II y el cardenal Ratzinger?
Los que vivimos ese kairós, el Concilio Vaticano II, quedamos marcados y señalados en actitudes y comportamientos. Recuerdo que, cuando me llamó el nuncio Luigi Dadaglio para comunicarme mi nombramiento de Pablo VI como obispo de Palencia, ante mi resistencia habitual, me dijo: "Pablo VI nombra obispos a presbíteros que hayan asimilado las coordenadas del Concilio Vaticano II".
Lamentablemente en los últimos 35 años: "Se ha difundido la impresión de que el impulso conciliar se ha diluido y frenado en todas direcciones, la reforma litúrgica es mutilada en su horizonte de participación. La elección de los pastores es sustraída a cualquier tipo de implicación de los fieles. La responsabilidad de los obispos reunidos en las Conferencias Episcopales está circunscrita por todas partes, humillando tradiciones venerables y carismas que podían verificar las comunidades". Así se expresa Giuseppe Alberigo, el mejor conocedor del Concilio Vaticano II.
¿La restauración paralizó e hizo retroceder en América Latina las propuestas y avances del Concilio Vaticano II, de Medellín...?
La gran intuición de la Iglesia en América Latina y el Caribe fue la gran Asamblea de la Conferencia del Episcopado l atinoamericano,reunido en Medellín, en 1968, tres años después del Concilio Vaticano II; seguidas luego de Puebla, Santo Domingo, Aparecida. Allí asumen, disciernen e impulsan el camino pastoral y eclesiológico de Vaticano II, fieles al Espíritu Santo y fruto de su creatividad.
No se puede negar que ha habido muchas persecuciones, presiones, reprimendas, caminos cortados, documentos, como el de "Aparecida" aprobados por la colegialidad de los obispos de Latino América, y sin embargo fueron corregidos y suprimidos algunas afirmaciones por parte de la Curia vaticana. No han faltado acosos a muchos teólogos latinoamericanos. Todo eso es cierto. Pero no hay camino teológico o teologal, sin las huellas martiriales de la Cruz, como aconteció con Jesús de Nazaret.
"Medellín, es el Pentecostés del Vaticano II en América". Y Gustavo Gutiérrez señala: "Medellín fue una pronta y creativa recepción de la Asamblea conciliar". Últimamente, Aparecida, sigue la tradición profética de Medellín y nos deja oir la voz de nuestros obispos que nos invitan a ser cristianos y apóstoles con libertad, humildad, valentía y audacia en actitudes de hijos, samaritanos, y nunca esclavos.
¿A qué se debe la frecuente alianza de la jerarquía con el poder y la derecha?
¿Se da una política, que se pueda definir químicamente pura y sobre todo en una política liberadora?
Hoy tenemos tres propuestas:
Primera, la Iglesia tiene que aceptar la autonomía de los poderes temporales y someterse a ellos (Conclio Vaticano II);en consecuencia, hay que ir construyendo una nueva convivencia ciudadana teniendo bien claros los conceptos de laicidad, laicismo, estado laico y también el modo de estar y de actuar de la Iglesia en una sociedad democrática, laica, pluralista.
Segunda, la Iglesia , aunque ya no ejerza roles en la política, puede jugar un gran papel en la democracia. Tiene tarea en los mismos límites de la democracia, toca temas de valores, de sentido, al tomar decisiones en políticas sociales.
No basta la ingeniería social para resolver los casos de soledad de los ancianos, enfermos de sida. Las tradiciones religiosas son las que aportan esa sensibilidad y motivación para la solidaridad, honestidad, generosidad, desprendimiento, gratuidad. Deben saber los políticos y los laicismos excluyentes que la sola política no produce los valores que sostienen la misma democracia: responsabilidad, solidaridad, ética, participación... El estado neutral no ofrece visiones últimas, deja un vacío, y ahí la religión puede aportar algo con su sentido último y totalizante.
Nuestros responsables eclesiales deberían ser los que mejor cuiden de este potencial político ciudadano y los políticos no ignorarlo. Una laicidad ilustrada y responsable, sabe que tiene en la Iglesia una aliada para forjar una democracia adulta y madura. Es falso que el estado laico sea ateo o esté en contra de la religión. Eso sería una perversión de la laicidad. Otra cosa es el laicismo, que llamamos excluyente, porque es beligerante, marginador y agresivo.
Por otra parte, la Iglesia tiene que respetar el estado, sin pedir privilegios, ni mantener controles morales en una sociedad laica y democrática. Siempre existen cuestiones fronterizas, que pueden crear conflictos. No queda más remedio que llegar a un entendimiento sabio entre la Iglesia y el Estado.
Tercera, la Iglesia debe saber estar en la sociedad civil. Ya no tiene poder para intervenir en una sociedad democrática y pluralista, pero sí tiene muchas posibilidades en capacidad educativa en valores, en cuestiones de sentido, de derechos humanos, del cuidado de la naturaleza, de las causas de las justicias y atención a las personas más vulnerables.
Pero es muy importante y decisivo el modo como lo haga: de forma democrática, de igual a igual, ofreciendo y no imponiendo, desde la racionalidad, tolerancia y bondad del corazón.
La sociedad civil tiene un papel emergente. Yen ese terreno debe "jugar" el cristianismo. Si quiere mantenerse lúcido tiene que desembarazarse del mercado y del Estado y "jugar" en la sociedad civil emergente, con libertad y para la justicia; solo así es posible la fraternidad cristiana y solo así es "significativo" lo "diferencial cristiano".
¿Estarías de acuerdo con Casaldáliga en transferir del centro eclesial a la periferia el 70% de las cuestiones?
Por supuesto. Se trata de un imperativo teológico, pastoral y sociológico, que nace de la eclesiología de comunión y del principio inspirador de la colegialidad. Además del Concilio, deberíamos recuperar el gesto asambleario en la Iglesia, que fue normal en los primeros siglos de la comunidad cristiana. "Lo que es de todos, tiene que ser resuelto por todos", del Derecho Romano que pusieron en práctica hasta los papas medievales más autoritarios, Inocencio III, Gregorio VIII.
Llevado a la práctica este principio deberíamos llegar en la Iglesia a constituir LA ASAMBLEA DE TODO EL PUEBLO DE DIOS, con participación de todos. No hablo de memoria. Así lo practiqué en mis años de Obispo de Palencia, con reconocimiento de todos. En "Hombres Nuevos" defendemos que hay que establecer puentes no del centro a la periferia, sino de la periferia al centro.
Hoy la Iglesia no tiene que aparecer excesivamente jerarquizada, clericalizada y centralizadora. Resulta más pedagógico no imponer, sino más bien proponer cambios de estructuras, como pide reiteradamente el documento de "Aparecida", desarrollar otras formas para devolver el protagonismo a los laicos, a la mujer, a los jóvenes, a los movimientos sociales. Sigue vigente el símbolo Juan XXIII de abrir ventanas, porque la Iglesia huele a viejo.
viernes, 31 de mayo de 2013
NICOLÁS CASTELLANO, EL CONCILIO VATICANO II Y LA IGLESIA HOY (I)
Cuelgo aquí una entrevista concedida por Nicolas Castellano, exobispo de Palencia, hoy ejerciendo su sacerdocio, como simple presbítero en Bolivia. Me parecen acertadísimos sus juicios, con los que coincido en la mayoría, y con una gran carga profética y pastoral, muy en la línea del actual Papa Francisco.
La entrevista que aquí cuelgo, que es la primera de varias entregas, ha sido publicada íntegramente por LIBERTADDIGITAL. COM, en su edición del 30-05-2013.
Román Encabo
"Espero que Francisco aborde los temas de la sexualidad, los divorciados y presbíteros casados" clipping Nicolás Castellanos: "Además del Concilio, deberíamos recuperar el gesto asambleario en la Iglesia" "Ha habido muchas persecuciones, presiones, reprimendas, caminos cortados" Redacción, 30 de mayo de 2013
( Éxodo).- "Deberíamos recuperar el gesto asambleario en la Iglesia". Nicolás Castellanos, el obispo que renunció a su diócesis en Palencia y que hoy trabaja en Bolivia junto a Hombres Nuevos, se muestra esperanzado, en entrevista con Éxodo, acerca de que Francisco "aborde los temas de la sexualidad, los divorciados y presbíteros casados". Castellanos, que acaba de publicar "Resistencia, profecía y utopía en la Iglesia hoy" (RD-Herder), reivindica una Iglesia en la que ya no existan "persecuciones, reprimendas o caminos cortados".
¿Qué te movió, Nicolás, a hacer la renuncia a la diócesis de Palencia?
Llegó cierto momento en que mi amistad con Jesús me llevó a poner en la práctica lo que siempre había predicado: la opción por los pobres. Además pesaba en mi el imperativo cordial de Agustín de Hipona: "Sólo preside el que sirve". No me veía de pastor - obispo, siendo mayor. MI renuncia a obispo de Palencia es un paso más en mi itinerario, como persona humana, creyente, agustino - sacerdote - obispo. Un paso lógico, progresivo, consecuente con mi pasión por Jesús y pasión por la justicia en el mundo.
Desde 1992 estás en Bolivia (Santa Cruz de la Sierra). ¿Qué has encontrado en esta etapa que no tuvieras en la anterior?
La fe, en donde quiera que se practique, multiplica, enriquece, es un plus, una luz y visión nuevas. Lo mismo en el NORTE, paralizado por la cultura del miedo y de la insolidaridad que en el SUR, que se desangra entre pobrezas, corrupción, injusticias, desigualdades, natrcotráfico. Dios siempre añade, fortalece, pone gracia, nos hace agraciados, mujeres y hombres nuevos, sea en la realidad de pastor o de misionero entre los pobres. Me sentí feliz de pastor en Palencia y soy dichoso en este barrio marginal del Plan 3000, en Santa Cruz de la Sierra, en el que el 60 % son pobres y el 40% viven en la miseria. Allí y aquí todo es Don y todo es Gracia.
¿Qué ha supuesto para ti el haber compartido tu ministerio en dos situaciones tan diferentes?
Ha sido enriquecimiento y complementariedad de valores, de visiones, de mundos distintos, ambos con valores y contravalores. Descubres que en el NORTE vivís bien porque en el SUR malvivimos. Nada más pisar América Latina te surgen dos preguntas: ¿Dónde dormirán esta noche los pobres? ¿Cuándo dejará la pobreza de ser la ignominia de la humanidad? La pobreza ya no es un problema, sino el problema planetario de la humanidad. ¿Qué son los 38 millones de pobres de la Europa Comunitaria, comparado con los 1.000 millones que viven en condiciones de extrema pobreza? Este problema se resolvería si los países ricos dieran el 1% de su renta. Desde mi situación, aportaría algunos retos que son deberes a cumplir:
1.Condonación de la Deuda externa, "el rostro mortífero del sistema neoliberal".
2. Apoyar la protección liberal de los Países del SUR, que es practicar los derechos humanos, sobre todo, los derechos laborales y sindicales.
3.Creación de un fondo mundial contra la pobreza y de un sistema fiscal mundial del 1% del producto mundial y dedicarlo a la satisfacción de las cinco necesidades básicas: Alimentación, salud, agua potable, educación básica - erradicación del analfabetismos y la vivienda.
4.Reformar y democratizar las Naciones Unidas.
5. Supresión de los paraísos fiscales.
6. Cambio de las reglas del comercio internacional.
7. Pagar la deuda ecológica.
8. Suprimir toda violencia y empeñarse en la cultura de la Paz.
9. Justicia global y diálogo de civilizaciones.
10. Acabar con la corrupción y extorsión.
En tu nueva situación, ¿tiene algo que ver el Evangelio con las tareas culturales, sociales y políticas que manejas?
Por supuesto. Recuerdo a un amigo, Miguel de Palencia, que había estado siete años en la cárcel, sólo por ser comunista, en tiempos de la dictadura, y me decía: "Estoy contigo, obispo Nicolás, los dos luchamos por el pueblo, tú desde Jesucristo y yo desde Marx y lo hacemos como amigos".
La primera exigencia es formar la conciencia social de los cristianos, que incluye el respeto a la persona humana y el servicio a los más pobres y marginados. Como Pueblo de Dios, podemos ayudar a rescatar proféticamente el ejercicio honesto de la política en beneficio del bien común, de los pobres, evitando caer en las simas de la corrupción. Un elemento esencial de toda evangelización es la promoción integral de TODO el hombre y de TODAS las mujeres y hombres. Entonces crear escuelas, hospitales, espacios para el tiempo libre forma parte del anuncio liberador de Jesús de Nazaret.
La entrevista que aquí cuelgo, que es la primera de varias entregas, ha sido publicada íntegramente por LIBERTADDIGITAL. COM, en su edición del 30-05-2013.
Román Encabo

"Espero que Francisco aborde los temas de la sexualidad, los divorciados y presbíteros casados" clipping Nicolás Castellanos: "Además del Concilio, deberíamos recuperar el gesto asambleario en la Iglesia" "Ha habido muchas persecuciones, presiones, reprimendas, caminos cortados" Redacción, 30 de mayo de 2013
( Éxodo).- "Deberíamos recuperar el gesto asambleario en la Iglesia". Nicolás Castellanos, el obispo que renunció a su diócesis en Palencia y que hoy trabaja en Bolivia junto a Hombres Nuevos, se muestra esperanzado, en entrevista con Éxodo, acerca de que Francisco "aborde los temas de la sexualidad, los divorciados y presbíteros casados". Castellanos, que acaba de publicar "Resistencia, profecía y utopía en la Iglesia hoy" (RD-Herder), reivindica una Iglesia en la que ya no existan "persecuciones, reprimendas o caminos cortados".
¿Qué te movió, Nicolás, a hacer la renuncia a la diócesis de Palencia?
Llegó cierto momento en que mi amistad con Jesús me llevó a poner en la práctica lo que siempre había predicado: la opción por los pobres. Además pesaba en mi el imperativo cordial de Agustín de Hipona: "Sólo preside el que sirve". No me veía de pastor - obispo, siendo mayor. MI renuncia a obispo de Palencia es un paso más en mi itinerario, como persona humana, creyente, agustino - sacerdote - obispo. Un paso lógico, progresivo, consecuente con mi pasión por Jesús y pasión por la justicia en el mundo.
Desde 1992 estás en Bolivia (Santa Cruz de la Sierra). ¿Qué has encontrado en esta etapa que no tuvieras en la anterior?
La fe, en donde quiera que se practique, multiplica, enriquece, es un plus, una luz y visión nuevas. Lo mismo en el NORTE, paralizado por la cultura del miedo y de la insolidaridad que en el SUR, que se desangra entre pobrezas, corrupción, injusticias, desigualdades, natrcotráfico. Dios siempre añade, fortalece, pone gracia, nos hace agraciados, mujeres y hombres nuevos, sea en la realidad de pastor o de misionero entre los pobres. Me sentí feliz de pastor en Palencia y soy dichoso en este barrio marginal del Plan 3000, en Santa Cruz de la Sierra, en el que el 60 % son pobres y el 40% viven en la miseria. Allí y aquí todo es Don y todo es Gracia.
¿Qué ha supuesto para ti el haber compartido tu ministerio en dos situaciones tan diferentes?
Ha sido enriquecimiento y complementariedad de valores, de visiones, de mundos distintos, ambos con valores y contravalores. Descubres que en el NORTE vivís bien porque en el SUR malvivimos. Nada más pisar América Latina te surgen dos preguntas: ¿Dónde dormirán esta noche los pobres? ¿Cuándo dejará la pobreza de ser la ignominia de la humanidad? La pobreza ya no es un problema, sino el problema planetario de la humanidad. ¿Qué son los 38 millones de pobres de la Europa Comunitaria, comparado con los 1.000 millones que viven en condiciones de extrema pobreza? Este problema se resolvería si los países ricos dieran el 1% de su renta. Desde mi situación, aportaría algunos retos que son deberes a cumplir:
1.Condonación de la Deuda externa, "el rostro mortífero del sistema neoliberal".
2. Apoyar la protección liberal de los Países del SUR, que es practicar los derechos humanos, sobre todo, los derechos laborales y sindicales.
3.Creación de un fondo mundial contra la pobreza y de un sistema fiscal mundial del 1% del producto mundial y dedicarlo a la satisfacción de las cinco necesidades básicas: Alimentación, salud, agua potable, educación básica - erradicación del analfabetismos y la vivienda.
4.Reformar y democratizar las Naciones Unidas.
5. Supresión de los paraísos fiscales.
6. Cambio de las reglas del comercio internacional.
7. Pagar la deuda ecológica.
8. Suprimir toda violencia y empeñarse en la cultura de la Paz.
9. Justicia global y diálogo de civilizaciones.
10. Acabar con la corrupción y extorsión.
En tu nueva situación, ¿tiene algo que ver el Evangelio con las tareas culturales, sociales y políticas que manejas?
Por supuesto. Recuerdo a un amigo, Miguel de Palencia, que había estado siete años en la cárcel, sólo por ser comunista, en tiempos de la dictadura, y me decía: "Estoy contigo, obispo Nicolás, los dos luchamos por el pueblo, tú desde Jesucristo y yo desde Marx y lo hacemos como amigos".
La primera exigencia es formar la conciencia social de los cristianos, que incluye el respeto a la persona humana y el servicio a los más pobres y marginados. Como Pueblo de Dios, podemos ayudar a rescatar proféticamente el ejercicio honesto de la política en beneficio del bien común, de los pobres, evitando caer en las simas de la corrupción. Un elemento esencial de toda evangelización es la promoción integral de TODO el hombre y de TODAS las mujeres y hombres. Entonces crear escuelas, hospitales, espacios para el tiempo libre forma parte del anuncio liberador de Jesús de Nazaret.
miércoles, 22 de mayo de 2013
SE LLAMA JESÚS, por Pedro Casaldáliga
Dios ha venido a casa, desdiciéndose de su gloria.
Ha pedido permiso
al vientre de una niña sacudido por un decreto del César,
y se ha hecho uno de nosotros:
un palestino de tantos en su calle sin número,
semiartesano de toscos quehaceres,
que ve pasar los romanos y los vencejos,
que muere, después, de mala muerte matada,
fuera de la Ciudad.
Ya sé
que hace mucho
que lo sabéis,
que os lo dicen,
que los sabéis fríamente
porque os lo han dicho con palabras frías…
Yo quiero que los sepáis
de golpe,
hoy, quizás
por primera vez,
absortos, desconcertados, libres de todo mito,
libres de tantas mezquinas libertades.
Quiero que os lo diga el Espíritu
¡como un hachazo en tronco vivo!
Quiero lo Lo sintáis como una oleada de sangre en el corazón de la rutina,
en medio de esta carrera de ruedas entrechocadas.
Quiero que tropecéis con Él como se tropieza con la puerta de Casa,
retornados de la guerra, bajo la mirada y el beso impaciente del Padre.
Quiero que Lo gritéis
como un alarido de victoria por la guerra perdida,
o como el alumbramiento sangrante de la esperanza
en el lecho de vuestro tedio, noche adentro, apagada toda ciencia.
Quiero que lo encontréis, en un total abrazo,
Compañero, Amor, Respuesta.
Podréis dudar de que haya venido a casa,
si esperáis que os muestre la patente de los prodigios,
si queréis que os sancione la desidia de la vida.
Pero no podéis negar que se llama Jesús, con patente de pobre.
Y no podéis negarme que Lo estáis esperando
con la loca carencia de vuestra vida repudiada
como se espera el aliento para salir de la asfixia
cuando ya la muerte se enroscaba al cuello,
como una serpiente de preguntas.
Se llama Jesús.
Se llama como nos llamaríamos
si fuéramos, de verdad, nosotros.
Pedro Casaldáliga
(Tomado de periodistadigital.com; fecha 19-05-2013)
Ha pedido permiso
al vientre de una niña sacudido por un decreto del César,
y se ha hecho uno de nosotros:
un palestino de tantos en su calle sin número,
semiartesano de toscos quehaceres,
que ve pasar los romanos y los vencejos,
que muere, después, de mala muerte matada,
fuera de la Ciudad.
Ya sé
que hace mucho
que lo sabéis,
que os lo dicen,
que los sabéis fríamente
porque os lo han dicho con palabras frías…
Yo quiero que los sepáis
de golpe,
hoy, quizás
por primera vez,
absortos, desconcertados, libres de todo mito,
libres de tantas mezquinas libertades.
Quiero que os lo diga el Espíritu
¡como un hachazo en tronco vivo!
Quiero lo Lo sintáis como una oleada de sangre en el corazón de la rutina,
en medio de esta carrera de ruedas entrechocadas.
Quiero que tropecéis con Él como se tropieza con la puerta de Casa,
retornados de la guerra, bajo la mirada y el beso impaciente del Padre.
Quiero que Lo gritéis
como un alarido de victoria por la guerra perdida,
o como el alumbramiento sangrante de la esperanza
en el lecho de vuestro tedio, noche adentro, apagada toda ciencia.
Quiero que lo encontréis, en un total abrazo,
Compañero, Amor, Respuesta.
Podréis dudar de que haya venido a casa,
si esperáis que os muestre la patente de los prodigios,
si queréis que os sancione la desidia de la vida.
Pero no podéis negar que se llama Jesús, con patente de pobre.
Y no podéis negarme que Lo estáis esperando
con la loca carencia de vuestra vida repudiada
como se espera el aliento para salir de la asfixia
cuando ya la muerte se enroscaba al cuello,
como una serpiente de preguntas.
Se llama Jesús.
Se llama como nos llamaríamos
si fuéramos, de verdad, nosotros.
Pedro Casaldáliga
(Tomado de periodistadigital.com; fecha 19-05-2013)
viernes, 26 de abril de 2013
JOSÉ Mª GIL TAMAYO EN LA PARROQUIA DE LA ANUNCIACIÓN DE POZUELO DE ALARCÓN
Ayer, día 25 de marzo, don José María Gil Tamayo, sacerdote, impartió una sabrosísima conferencia/diálogo con un grupo de feligreses de la Parroquia de Pozuelo de Alarcón (Madrid), la Anunciación de Nuestra Señora.
El tema de la charla versó sobre tres puntos de acuciante actualidad: 1) La renuncia de Benedicto XVI; 2) el período de Sede Vacante, preparación y entrada en el Cónclave; y 3) la elección del Papa Francisco.
Don José María Gil Tamayo ha sido testigo de estos acontecimientos, ya que, nada más saberse la noticia de la renuncia del Papa Benedicto XVI, el portavoz del Vaticano, Padre Lombardi, le llamó para que se personase en Roma y le ayudase en la portavocia, en lo que a la comunicación con el mundo latinoamericano se refería, es decir, para los pueblos de habla española.
La charla y su posterior diálogo estuvieron muy amenos. Don José María expuso magistralmente los tres puntos indicados, desde una visión centrada, tanto teológica como eclesialmente, y desde la atalaya privilegiada en que había vivido esos momentos.
Expuso que la elección del Papa Francisco es un regalo del Señor. Que el nuevo Papa ejercerá su tarea de Obispo de Roma y, por ello, Sucesor de Pedro, desde el estilo ya por todos conocido que imprimió a su episcopado en su archidiócesis de Buenos Aires: Con sencillez, humildad, cercanía a todos y particularmente a los pobres.
A continuación cuelgo un breve curriculum del sacerdote pacense don José María Gil Tamayo. Estos datos, amasados con una gran bondad y un corazón sacerdotal inmenso me inclinan a pensar que estamos ante un futuro Obispo de la Iglesia española.
Ex director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación de la Conferencia Episcopal Española y Consultor del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales. Nacido hace 52 años en Zalamea de la Serena (Badajoz), pertenece desde su ordenación en 1980 al clero de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz, en cuyo Seminario realizó los estudios sacerdotales, licenciándose posteriormente en Estudios Eclesiásticos en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Tras desarrollar durante nueve años su trabajo sacerdotal al frente de parroquias rurales de la comarca pacense de La Serena y en la pastoral educativa con jóvenes, se licenció en Ciencias de la Información en la Universidad de Navarra. En 1992 se hizo cargo de la dirección de la delegación de Medios de Comunicación y de la Oficina de Información de su diócesis, poniendo a la vez en marcha el semanario diocesano "Iglesia en camino", del que fue director hasta el año 2005. También participó activamente en la puesta en marcha de la emisora Popular TV de Badajoz, compatibilizando este trabajo con el de capellán del Colegio Sagrada Familia, de Badajoz. En el plano docente, además de conferenciante habitual sobre temas relacionados con la pastoral de las comunicaciones sociales, ha dictado cursos y conferencias sobre esta materia en la Universidad Pontificia de Salamanca, Universidad Pontificia de la Santa Cruz (Roma), Universidad Católica San Antonio de Murcia, Universidad San Pablo-CEU de Madrid, Universidad de Navarra, y en la Facultad de Teología San Dámaso de Madrid, así como en diversos seminarios y centros docentes superiores. Es profesor del título de postgrado de "Experto en Comunicación" de la Universidad Pontificia de Salamanca y profesor visitante de la Universidad Católica de El Salvador. Miembro de los consejos de administración de la Cadena COPE y de Popular TV, José María Gil es también Consiliario de la Unión Católica de Informadores y Periodistas de España (UCIP-E) y canónigo de la Catedral Metropolitana de Badajoz, además de colaborador habitual del programa La linterna de la Iglesia en la Cadena COPE y, desde el pasado verano, párroco in solidum con derecho a sucesión de la Parroquia de San Juan Bautista de Badajoz.
jueves, 25 de abril de 2013
EL LENGUAJE DEL OBISPO DEBE SER LIMPIO Y SENCILLO
Hoy celebra la Iglesia la fiesta de San Isidoro de Sevila (560-636). Ha sido uno de los obispos españoles de cuya sabiduría la Iglesia española y la europea ha bebido durante muchos siglos. Hoy, que acabamos de estrenar Papa, quiero traer aquí unas palabras de San Isidoro que pudieran ser una fotografía del Papa Francisco. Cuando uno es cristiano de veras y pone a Cristo y su Evangelio en el centro de su persona y de su vida da igual la época en que se viva, siempre Cristo será el eje en torno al cual girará la existencia cuyo radio de acción siempre serán los hermanos, particularmente los más sencillos, los más débiles, los más pobres. Veamos como las palabras de este gran santo medieval retratan al actual Papa Francisco:
Del Tratado sobre los oficios eclesiásticos (cap. 5,1.2: PL 83,785):
"El lenguaje del obispo debe ser limpio, sencillo, abierto, lleno de gravedad y corrección, dulce y suave. Su principal deber es estudiar la santa Biblia, repasar los cánones, seguir el ejemplo de los santos, moderarse en el sueño, comer poco y orar mucho, mantener la paz con los hermanos, a nadie tener en menos, no condenar a ninguno si no estuviere convicto, no excomulgar sino a los incorregibles.
Sobresalga tanto en la humildad como en la autoridad; que, ni por apocamiento queden por corregir los desmanes, ni por exceso de autoridad atemorice a los súbditos. Esfuércese en abundar en la caridad, sin la cual toda virtud es nada. Ocúpese con particular diligencia del cuidado de los pobres, alimente a los hambrientos, vista al desnudo, acoja al peregrino, redima al cautivo, sea amparo de viudas y huérfanos.
Debe dar tales pruebas de hospitalidad que a todo el mundo abra sus puertas con caridad y benignidad. Si todo fiel cristiano debe procurar que Cristo le diga: Fui forastero y me hospedasteis, cuánto más el obispo, cuya residencia es la casa de todos. Un seglar cumple con el deber de hospitalidad abriendo su casa a algún que otro peregrino. El obispo, si no tiene su puerta abierta a todo el que llegue, es un hombre sin corazón".
martes, 23 de abril de 2013
LA X AYUDA A LA IGLESIA EN EL IRPF
En 2010, la Iglesia atendió a 4.165.250 personas. Es un 56,5% más que el año anterior. Puede verse desarrollado y con datos cada apartado en la página http://www.portantos.es/labor-de-la-iglesia
Descubre aquí la amplia labor de la Iglesia en España
Memorias Justificativas de Actividades
Memoria Justificativa de Actividades 2010
Memoria Justificativa de Actividades 2010
Memoria Justificativa de Actividades 2009
Memoria Justificativa de Actividades 2009
Memoria Justificativa de Actividades 2008
Nota de la Memoria anual de actividades de la Iglesia 2008
Memoria Justificativa de actividades 2007
Nota de la memoria anual de actividadesde la Iglesia 2007
Estadísticas de algunas actividades de la Iglesia
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viernes, 19 de abril de 2013
EL PAPA Y LOS GRUPOS ECLESIALES
Pues, bien. Hasta ahora ninguna de las mencionadas corrientes, a través de lo escrito y dicho por sus representantes, ha dado muestra de desafecto alguno al sucesor de Pedro. Por tanto, no veamos lobos donde no los hay.
Creo que la experiencia de los años del Concilio y del post Concilio Vaticano II, nos ha dejado algo cansados a más de uno por esas refriegas –casi siempre estériles- y estamos, ahora, deseosos de continuar nuestra fe en el Padre misericordioso que nos mostró Jesús, viviéndolo diariamente lo más cerca y con la mayor implicación posible con los hermanos que nos rodean, especialmente los más desfavorecidos, y con todo el mundo, procurando, entre tanto, ser lo más respetuosos posible con el medio ambiente y con la naturaleza que nos rodea. En lo esencial todos estamos de acuerdo, aunque al traducirlo a la calderilla de nuestra circunstancia vital y existencial se plasme en diferentes estilos y haya, a veces, diferencias.
Sin duda, el Papa va a decir palabras y frases que van a gustar a este grupo o aquel otro, pero, si se continúa atento al discurrir de su discurso veremos que más adelante o bien otro día dirá el complemento que está esperando el otro grupo de hermanos con diferente sensibilidad. Un día hablará del esfuerzo en impregnarnos del "olor de nuestras ovejas" y otro de la necesidad de la oración y de la adoración o de la necesidad de la conversión que nos lleva a la confesión.
Lo importante es que pensemos que tenemos que estar unidos en la fracción del Pan -somos uno porque partimos el Pan- y en el deseo de llevar esa Comun-Unión a todos los hombres.
Pasemos la garlopa al subjetivismo de nuestras teorías y profundicemos en el Evangelio de Jesús de Nazareth, siempre vivo y refrescante, que nos interpela constantemente a todos. Intentemos vivir la alegría de la Unidad -lo que tampoco implica uniformidad- en Cristo, dentro de la pluralidad de nuestro testimonio cristiano en las diversas circunstancias donde nos ha puesto la vida. Y pidamos todos por el Papa para que pueda desempeñar su ministerio lo más adecuadamente posible a la voluntad de Cristo y a las necesidades actuales de mujeres y hombres.
miércoles, 17 de abril de 2013
UN MES DESDE LA ELECCION DEL PAPA FRANCISCO
Hace poco más de un mes que fue elegido Papa el Cardenal de Buenos Aires Jorge Mario Bergoglio, con el nombre de Francisco. Durante este breve tiempo, el Papa Francisco nos ha dado signos suficientes de por dónde quiere que marche su servicio petrino, de cuales van a ser las coordenadas que van a sostener y orientar su ministerio como Obispo de Roma y, por tanto, sucesor de Pedro.
Con la elección del nombre, Francisco, ya nos expresó lo nuclear de su mensaje: Quiere una Iglesia sencilla, pobre y dedicada a los pobres. Así lo corroboró el día de su elección en su primera aparición en el balcón del Vaticano: Sotana blanca sin mucela roja, zapatos negros, solicitando –con humilde inclinación- para él la oración de todos, utilizando un lenguaje familiar y paternal.
Es un Papa, por lo que se puede colegir de sus palabras, que quiere estar cercano a los hombres que le rodean: Se siente, en primer lugar, Obispo de Roma. Quiere conocer a grey y desde el primer momento se ha acercado a ella bien celebrando en la Iglesia conexa al Vaticano en su primer domingo, bien visitando las Iglesias Mayores de Roma, en cuyos trayectos ha estado atento al saludo de las gentes, a dar el beso y bendición a los enfermos, a utilizar un coche utilitario, a bajarse del mismo para saludar a un necesitado. Incluso a abonar pertinentemente los gastos ocasionados en una residencia, los días anteriores al Cónclave. Con los obispos y sacerdotes ha tenido palabras de aliento. Les ha animado ha fundamentar su esperanza en Cristo resucitado, reavivando en ellos los albores de vocación sacerdotal –volviendo a Galilea- y saliendo a ver, mezclarse y conocer a sus feligreses: “El pastor debe oler a sus ovejas”. De esta manera su vida sacerdotal recobrará una renovada fecundidad; siendo padres y haciéndose hermanos de sus comunidades sentirán que sus vidas son fecundas y que el éxito o no de esa misión es algo que hay que poner, confiadamente, en manos de Dios: Él sabrá cuando llega el momento de la recolección y a quien toca esa tarea. Dando ejemplo de esta actitud sacerdotal, celebró el Jueves Santo la Misa In Coena Domini en un reformatorio de menores, lavando y besando los pies a muchachos y muchachas reclusos, de los cuales dos eran islamistas. Con ello dejaba traslucir que su mente pastoral conectaba con la de Cristo: “Tengo otras ovejas que no son de este redil”.
Al mes justo de haber sido elegido Papa y siguiendo una sugerencia, al parecer, surgida en el transcurso de las Congregaciones Generales anteriores al Cónclave, ha elegido a un “Grupo” de Cardenales para que le asesoren. Este grupo no pertenece a la Curia, sino que, siguiendo un criterio territorial mediante el cual puedan estar representadas todas las partes del mundo donde la Iglesia está implantada, representan a todos los continentes, con sus inquietudes particulares y con sus criterios propios. Se trata de un órgano consultivo –el Papa será quien decida, finalmente-, pero que aconsejará a Francisco en dos asuntos fundamentales: Uno, aconsejar al Papa en cuanto al “gobierno de la Iglesia universal” se refiere; dos, estudiar y aconsejar sobre una reforma de la curia romana, estudiando un “proyecto de revisión” de la Constitución Apostólica Pastor bonus, que rige la estructura de la Curia desde que fue promulgada por Juan Pablo II en el año 1988. Con los papeles y problemas del Vatileaks, la reforma de la curia romana estaba siendo exigida a voces por todo el mundo. Reformanda est. Y una buena medida terapéutica ha sido buscar un consejo o grupo asesor prácticamente ajeno a la misma.
En la elección de este grupo asesor, también se vislumbra el fino estilo y la delicadeza suma del Papa Francisco. Podría haberlo hecho –hubiera sido visto como normal- por medio del clásico “motu propio”, pero, siguiendo esa reconocida sobriedad y fineza que quiere insuflar a la Iglesia toda, lo ha hecho mediante un sencillo “comunicado de la Secretaría de Estado”, que se divulgó el pasado 13 de abril.
Concluyendo: Por mi parte estoy muy contento con la elección del Papa Francisco, sus primeras palabras y gestos son, a mi parecer, constitutivos y constituyentes del estilo que desea marcar para la Iglesia Católica y, ahondando en ellos, suponen un verdadero interrogante a nuestra postura actual de creyentes y un acicate a entregarnos sin reservas al Dios que nos ama misericordiosamente en Cristo y que hemos de reconocer en nuestros hermanos, particularmente en los más pobres, necesitados y marginados. ¡Que Dios ilumine a Francisco en la tarea de reconfortarnos en la fe y no queramos apropiarnos, según los gustos e intereses, de sus intenciones, gestos y palabras!
miércoles, 3 de abril de 2013
CATEQUESIS DE FRABCUSCI SOBRE LA RESURRECCIÓN
Queridos hermanos y hermanas: ¡Buenos días!
Hoy reanudamos las catequesis del Año de la fe. En el Credo repetimos esta expresión: "El tercer día resucitó según las Escrituras." Es "precisamente el evento que estamos celebrando: la Resurrección de Jesús, el centro del mensaje cristiano, que resonó desde el principio y ha sido transmitió para llegara hasta nosotros. San Pablo escribe a los cristianos de Corinto: "Les he trasmitido en primer lugar, lo que yo mismo recibí: Cristo murió por nuestros pecados, conforme a la Escritura. Fue sepultado y resucitó al tercer día, de acuerdo con la Escritura. Se apareció a Pedro y después a los Doce.” (1 Corintios 15:3-5).
Esta breve confesión de fe anuncia precisamente el Misterio Pascual, con las primeras apariciones del Resucitado a Pedro y a los Doce: la Muerte y la Resurrección de Jesús son justo el corazón de nuestra esperanza. Sin esta fe en la muerte y en la Resurrección de Jesús nuestra esperanza será débil, ya no será ni siquiera esperanza. Y precisamente la muerte y la Resurrección de Jesús son el corazón de nuestra esperanza. El Apóstol afirma: “Y si Cristo no resucitó, la fe de ustedes es inútil y sus pecados no han sido perdonados”. (1Cor 15, 17)
Por desgracia, a menudo se ha tratado de obscurar la fe de la Resurrección de Jesús, e incluso entre los propios creyentes se han insinuado dudas. Un poco una fe “al agua de rosas”, como decimos nosotros. No es la fe fuerte. Y esto por superficialidad, a veces por indiferencia, ocupados por miles de cosas que se consideran más importantes que la fe, o por una visión puramente horizontal de la vida.
Pero es precisamente la Resurrección la que nos abre a la esperanza más grande, porque abre nuestra vida y la vida del mundo al futuro eterno de Dios, a la felicidad plena, a la certeza de que el mal, el pecado y la muerte pueden ser derrotados. Y ello lleva a vivir con mayor confianza las realidades cotidianas, a afrontarlas con valentía y con empeño. La Resurrección de Cristo ilumina con una luz nueva estas realidades cotidianas ¡la Resurrección de Cristo es nuestra fuerza!
¿Pero cómo se nos ha transmitido la verdad de la fe de la Resurrección de Cristo? Hay dos tipos de testimonios en el Nuevo Testamento: algunos son en forma de profesión de fe, es decir, son fórmulas sintéticas que indican el centro de la fe; mientras que otros están en forma de relato del evento de la Resurrección y de los hechos relacionados con ella. La primera: la forma de la profesión de la fe, por ejemplo, es la que acabamos de escuchar, o la de la Carta a los Romanos en la que San Pablo escribe: "Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvado."(10:09). Desde los primeros pasos de la Iglesia es clara y firme la fe en el Misterio de la Muerte y Resurrección de Jesús. Hoy, sin embargo, quisiera centrarme en la segunda, en los testimonios que toman la forma de un relato, que encontramos en los Evangelios. Sobre todo observamos que los primeros testigos de este evento fueron mujeres. Al amanecer, ellas van al sepulcro para ungir el cuerpo de Jesús, y encontraron el primer signo: el sepulcro vacío (cf. Mc 16:01). Sigue después el encuentro con un Mensajero de Dios que anuncia: Jesús de Nazaret, el crucificado, no está aquí, ha resucitado (cf. vv 5-6). Las mujeres son llevadas por el amor y saben acoger este anuncio con fe: creen, y de inmediato lo transmiten, no lo tiene para sí mismas. Lo transmiten.
Otro elemento. En las profesiones de fe del Nuevo Testamento, como testigos de la Resurrección vienen recordados sólo los hombres, los Apóstoles, pero no las mujeres. Esto se debe a que, de acuerdo con la Ley judaica de aquel tiempo, las mujeres y los niños no podían dar un testimonio fiable, creíble. En los Evangelios, sin embargo, las mujeres tienen un papel primordial, fundamental.
Aquí podemos ver un elemento a favor de la historicidad de la Resurrección: si se tratara de un hecho inventado, en el contexto de aquel tiempo no hubiera estado relacionado al testimonio de las mujeres. Los evangelistas, en cambio, simplemente se limitan a narrar lo que sucedió: las mujeres son los primeros testigos.
Ello nos dice que Dios no elige según criterios humanos: los primeros testimonios del nacimiento de Jesús son los pastores, gente sencilla y humilde. Y las primeras en ser testimonios de la Resurrección son las mujeres.
Y ello es bello, es un poco la misión de las mujeres, de las mamás, de las abuelitas. Dar testimonio a sus hijos y nietos de que Jesús está vivo, vive ha resucitado. Mamás y mujeres ¡adelante con este testimonio!
Lo que cuenta para Dios es el corazón, cuán abiertos estamos para Él, si somos como niños que se fían. Pero esto nos hace reflexionar también sobre cómo las mujeres, en la Iglesia y en el camino de la fe, hayan tenido y sigan teniendo aún hoy un papel especial en el abrir las puertas al Señor, en seguirlo y en comunicar su Rostro, porque la mirada de fe necesita siempre la mirada sencilla y profunda del amor.
A los Apóstoles y a los discípulos les cuesta más creer, a las mujeres no. Pedro corre al sepulcro, pero se detiene ante la tumba vacía; Tomás debe tocar con sus manos las heridas del cuerpo de Jesús. También en nuestro camino de fe es importante saber y percibir que Dios nos ama, no tener miedo de amarlo: la fe se profesa con la boca y con el corazón, con las palabras y con el amor.
Después de las apariciones a las mujeres, siguen otras: Jesús se hace presente de un modo nuevo: es el Crucificado, pero su cuerpo es glorioso; no ha vuelto a la vida terrenal, sino en una nueva condición. Al principio no lo reconocen, y sólo a través de sus palabras y sus gestos los ojos se abren: el encuentro con el Resucitado transforma, da un nuevo vigor a la fe, un fundamento inquebrantable. También para nosotros, hay muchos signos con los que el Resucitado se da a conocer: la Sagrada Escritura, la Eucaristía y los demás Sacramentos, la caridad, los gestos de amor que llevan un rayo del Resucitado.
¡Dejémonos iluminar por la Resurrección de Cristo, dejémonos transformar por su fuerza, para que, también a través de nosotros, en el mundo los signos de muerte dejen lugar a los signos de la vida! He visto que hay tantos jóvenes en la plaza, chicos y chicas, aquí están. Les digo: lleven adelante esta certeza, el Señor está vivo y camina a nuestro lado en la vida. Ésta es la misión de ustedes. Lleven adelante esta esperanza. Estén anclados a esta esperanza, esta ancla que está en el cielo. Sujétense fuerte a la cuerda, queden anclados y lleven adelante la esperanza. Ustedes, testimonios de Jesús, testimonien que Jesús está vivo y ello nos dará esperanza y dará esperanza a este mundo algo envejecido por las guerras, por el mal y por el pecado ¡Adelante jóvenes!
(Traducción de Cecilia de Malak y Eduardo Rubió, en Radio Vaticano)
Hoy reanudamos las catequesis del Año de la fe. En el Credo repetimos esta expresión: "El tercer día resucitó según las Escrituras." Es "precisamente el evento que estamos celebrando: la Resurrección de Jesús, el centro del mensaje cristiano, que resonó desde el principio y ha sido transmitió para llegara hasta nosotros. San Pablo escribe a los cristianos de Corinto: "Les he trasmitido en primer lugar, lo que yo mismo recibí: Cristo murió por nuestros pecados, conforme a la Escritura. Fue sepultado y resucitó al tercer día, de acuerdo con la Escritura. Se apareció a Pedro y después a los Doce.” (1 Corintios 15:3-5).
Esta breve confesión de fe anuncia precisamente el Misterio Pascual, con las primeras apariciones del Resucitado a Pedro y a los Doce: la Muerte y la Resurrección de Jesús son justo el corazón de nuestra esperanza. Sin esta fe en la muerte y en la Resurrección de Jesús nuestra esperanza será débil, ya no será ni siquiera esperanza. Y precisamente la muerte y la Resurrección de Jesús son el corazón de nuestra esperanza. El Apóstol afirma: “Y si Cristo no resucitó, la fe de ustedes es inútil y sus pecados no han sido perdonados”. (1Cor 15, 17)
Por desgracia, a menudo se ha tratado de obscurar la fe de la Resurrección de Jesús, e incluso entre los propios creyentes se han insinuado dudas. Un poco una fe “al agua de rosas”, como decimos nosotros. No es la fe fuerte. Y esto por superficialidad, a veces por indiferencia, ocupados por miles de cosas que se consideran más importantes que la fe, o por una visión puramente horizontal de la vida.
Pero es precisamente la Resurrección la que nos abre a la esperanza más grande, porque abre nuestra vida y la vida del mundo al futuro eterno de Dios, a la felicidad plena, a la certeza de que el mal, el pecado y la muerte pueden ser derrotados. Y ello lleva a vivir con mayor confianza las realidades cotidianas, a afrontarlas con valentía y con empeño. La Resurrección de Cristo ilumina con una luz nueva estas realidades cotidianas ¡la Resurrección de Cristo es nuestra fuerza!
¿Pero cómo se nos ha transmitido la verdad de la fe de la Resurrección de Cristo? Hay dos tipos de testimonios en el Nuevo Testamento: algunos son en forma de profesión de fe, es decir, son fórmulas sintéticas que indican el centro de la fe; mientras que otros están en forma de relato del evento de la Resurrección y de los hechos relacionados con ella. La primera: la forma de la profesión de la fe, por ejemplo, es la que acabamos de escuchar, o la de la Carta a los Romanos en la que San Pablo escribe: "Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvado."(10:09). Desde los primeros pasos de la Iglesia es clara y firme la fe en el Misterio de la Muerte y Resurrección de Jesús. Hoy, sin embargo, quisiera centrarme en la segunda, en los testimonios que toman la forma de un relato, que encontramos en los Evangelios. Sobre todo observamos que los primeros testigos de este evento fueron mujeres. Al amanecer, ellas van al sepulcro para ungir el cuerpo de Jesús, y encontraron el primer signo: el sepulcro vacío (cf. Mc 16:01). Sigue después el encuentro con un Mensajero de Dios que anuncia: Jesús de Nazaret, el crucificado, no está aquí, ha resucitado (cf. vv 5-6). Las mujeres son llevadas por el amor y saben acoger este anuncio con fe: creen, y de inmediato lo transmiten, no lo tiene para sí mismas. Lo transmiten.
La alegría de saber que Jesús está vivo y la esperanza que llena el corazón no se pueden contener. Esto debería suceder también en nuestra vida ¡Sintamos la alegría de ser cristianos! ¡Nosotros creemos en un Resucitado que venció el mal y la muerte! ¡Tengamos la valentía de ‘salir’ para llevar esta alegría y esta luz a todos los lugares de nuestra vida! ¡La Resurrección de Cristo es nuestra mayor certeza; es el tesoro más precioso! ¡Cómo no compartir con los demás este tesoro, esta certeza. No es sólo para nosotros, es para transmitirla, para darla a los demás, compartirla con los demás. Es nuestro testimonio
Otro elemento. En las profesiones de fe del Nuevo Testamento, como testigos de la Resurrección vienen recordados sólo los hombres, los Apóstoles, pero no las mujeres. Esto se debe a que, de acuerdo con la Ley judaica de aquel tiempo, las mujeres y los niños no podían dar un testimonio fiable, creíble. En los Evangelios, sin embargo, las mujeres tienen un papel primordial, fundamental.
Aquí podemos ver un elemento a favor de la historicidad de la Resurrección: si se tratara de un hecho inventado, en el contexto de aquel tiempo no hubiera estado relacionado al testimonio de las mujeres. Los evangelistas, en cambio, simplemente se limitan a narrar lo que sucedió: las mujeres son los primeros testigos.
Ello nos dice que Dios no elige según criterios humanos: los primeros testimonios del nacimiento de Jesús son los pastores, gente sencilla y humilde. Y las primeras en ser testimonios de la Resurrección son las mujeres.
Y ello es bello, es un poco la misión de las mujeres, de las mamás, de las abuelitas. Dar testimonio a sus hijos y nietos de que Jesús está vivo, vive ha resucitado. Mamás y mujeres ¡adelante con este testimonio!
Lo que cuenta para Dios es el corazón, cuán abiertos estamos para Él, si somos como niños que se fían. Pero esto nos hace reflexionar también sobre cómo las mujeres, en la Iglesia y en el camino de la fe, hayan tenido y sigan teniendo aún hoy un papel especial en el abrir las puertas al Señor, en seguirlo y en comunicar su Rostro, porque la mirada de fe necesita siempre la mirada sencilla y profunda del amor.
A los Apóstoles y a los discípulos les cuesta más creer, a las mujeres no. Pedro corre al sepulcro, pero se detiene ante la tumba vacía; Tomás debe tocar con sus manos las heridas del cuerpo de Jesús. También en nuestro camino de fe es importante saber y percibir que Dios nos ama, no tener miedo de amarlo: la fe se profesa con la boca y con el corazón, con las palabras y con el amor.
Después de las apariciones a las mujeres, siguen otras: Jesús se hace presente de un modo nuevo: es el Crucificado, pero su cuerpo es glorioso; no ha vuelto a la vida terrenal, sino en una nueva condición. Al principio no lo reconocen, y sólo a través de sus palabras y sus gestos los ojos se abren: el encuentro con el Resucitado transforma, da un nuevo vigor a la fe, un fundamento inquebrantable. También para nosotros, hay muchos signos con los que el Resucitado se da a conocer: la Sagrada Escritura, la Eucaristía y los demás Sacramentos, la caridad, los gestos de amor que llevan un rayo del Resucitado.
¡Dejémonos iluminar por la Resurrección de Cristo, dejémonos transformar por su fuerza, para que, también a través de nosotros, en el mundo los signos de muerte dejen lugar a los signos de la vida! He visto que hay tantos jóvenes en la plaza, chicos y chicas, aquí están. Les digo: lleven adelante esta certeza, el Señor está vivo y camina a nuestro lado en la vida. Ésta es la misión de ustedes. Lleven adelante esta esperanza. Estén anclados a esta esperanza, esta ancla que está en el cielo. Sujétense fuerte a la cuerda, queden anclados y lleven adelante la esperanza. Ustedes, testimonios de Jesús, testimonien que Jesús está vivo y ello nos dará esperanza y dará esperanza a este mundo algo envejecido por las guerras, por el mal y por el pecado ¡Adelante jóvenes!
(Traducción de Cecilia de Malak y Eduardo Rubió, en Radio Vaticano)
lunes, 1 de abril de 2013
MANUSCRITO DE MONS BERGOGLIO EN EL PRECÓNCLAVE
Según relata la revista Palabra Nueva, de la archiciócesis de La Habana, durante la homilía que pronunciara en la Misa Crismal, primera que celebrara en Cuba tras varias semanas en Roma para despedir a Benedicto XVI y participar en el cónclave que eligió al papa Francisco, el cardenal Jaime Ortega reveló las palabras del cardenal Jorge Mario Bergoglio en su intervención en la congregación general de cardenales previa al cónclave y que, más tarde, el hoy papa Francisco entregara por escrito, de puño y letra, al arzobispo de La Habana.
Al referirse al momento de “novedad” que vive la Iglesia por la elección del nuevo sucesor de Pedro al frente de la Iglesia, el cardenal Ortega dijo: “Permítanme que les haga conocer como primicia casi absoluta, el pensamiento del Santo Padre Francisco sobre esta misión de la Iglesia”, y añadió que lo hacía público con la autorización del propio Francisco.
Ante los centenares de fieles que asistieron a la celebración en la catedral de La Habana en la mañana del sábado 23 de marzo; en presencia del nuncio apostólico en Cuba, monseñor Bruno Musaró; los obispos auxiliares habaneros Alfredo Petit y Juan de Dios Hernández, y el clero habanero que renovó sus promesas sacerdotales, el arzobispo de La Habana agregó que, durante una de las reuniones de los cardenales previas al cónclave, “el cardenal Bergoglio hizo una intervención que me pareció magistral, esclarecedora, comprometedora y cierta”.
Un texto casi programático
A continuación leyó íntegramente el texto que le entregara el futuro papa, donde se recogen en cuatro puntos el pensamiento que el cardenal Bergoglio deseaba compartir con sus hermanos cardenales y que expresa su visión personal sobre la Iglesia en el tiempo presente. El primero de esos puntos es sobre la evangelización, y expresa que “la Iglesia debe salir de sí misma e ir a las periferias” no solo geográficas, sino también las existenciales, manifestadas en el misterio del pecado, el dolor, la injusticia y la ignorancia, entre otras.
El punto dos señala una crítica a la Iglesia “autorreferencial”, que se mira a sí misma en una especie de “narcisismo teológico” que la aparta del mundo y “pretende a Jesucristo dentro de sí y no lo deja salir”.
Como consecuencia de esto, se dan dos imágenes de Iglesia según indica el punto tres de la intervención del cardenal Bergoglio: una es “la Iglesia evangelizadora que sale de sí” y otra es “la Iglesia mundana que vive en sí, de sí, para sí”. Y es esta consideración dual la que debe “dar luz a los posibles cambios y reformas que haya que hacer” en la Iglesia.
De puño y letra
En su último punto, el todavía arzobispo de Buenos Aires confesaba a los cardenales lo que esperaba de quien resultara elegido para dirigir la Iglesia sin saber que sería él mismo: “Un hombre que, desde la contemplación de Jesucristo… ayude a la Iglesia a salir de sí hacia las periferias existenciales”.
El arzobispo de La Habana reveló también en su homilía que, por coincidir con ese pensamiento sobre la Iglesia, preguntó al cardenal Bergoglio tras su intervención si tenía un texto escrito, pues deseaba conservarlo, lo cual este negó. Pero añadió que a la mañana siguiente, “con delicadeza extrema” le entregó el texto de la “intervención escrita de su puño y letra tal y como él la recordaba”. Entonces, por primera vez, el cardenal Ortega pidió, y recibió, autorización del cardenal Bergoglio para difundir su pensamiento sobre la Iglesia. La segunda ocasión en que solicitó el permiso fue durante un encuentro posterior con el ya electo papa Francisco, quien ratificó su autorización para la difusión del texto, cuyo original guarda el cardenal Jaime Ortega como un tesoro especial de la Iglesia y un recuerdo privilegiado del actual Sumo Pontífice.
Un texto histórico
A continuación, el texto del cardenal Jorge Mario Bergoglio (pinche aquí para verlo en imagen de su puño y letra http://www.palabranueva.net/newPage/index.php?option=com_content&view=article&id=412:imagen-del-manuscrito-entregado-por-el-cardenal-bergoglio-al-cardenal-ortega&catid=16):
- Se hizo referencia a la evangelización. Es la razón de ser de la Iglesia.
- “La dulce y confortadora alegría de evangelizar” (Pablo VI).
- Es el mismo Jesucristo quien, desde dentro, nos impulsa.
1.- Evangelizar supone celo apostólico.
Evangelizar supone en la Iglesia la parresía de salir de sí misma. La Iglesia está llamada a salir de sí misma e ir hacia las periferias, no solo las geográficas, sino también las periferias existenciales: las del misterio del pecado, las del dolor, las de la injusticia, las de la ignorancia y prescindencia religiosa, las del pensamiento, las de toda miseria.
2.- Cuando la Iglesia no sale de sí misma para evangelizar deviene autorreferencial y entonces se enferma (cfr. la mujer encorvada sobre sí misma del Evangelio). Los males que, a lo largo del tiempo, se dan en las instituciones eclesiales tienen raíz de autorreferencialidad, una suerte de narcisismo teológico.
En el Apocalipsis Jesús dice que está a la puerta y llama. Evidentemente el texto se refiere a que golpea desde fuera la puerta para entrar… Pero pienso en las veces en que Jesús golpea desde dentro para que le dejemos salir. La Iglesia autorreferencial pretende a Jesucristo dentro de sí y no lo deja salir.
3.- La Iglesia, cuando es autorreferencial, sin darse cuenta, cree que tiene luz propia; deja de ser el mysterium lunae y da lugar a ese mal tan grave que es la mundanidad espiritual (según De Lubac, el peor mal que puede sobrevenir a la Iglesia). Ese vivir para darse gloria los unos a otros.
Simplificando; hay dos imágenes de Iglesia: la Iglesia evangelizadora que sale de sí; la Dei Verbum religiose audiens et fidenter proclamans, o la Iglesia mundana que vive en sí, de sí, para sí.
Esto debe dar luz a los posibles cambios y reformas que haya que hacer para la salvación de las almas.
4.- Pensando en el próximo Papa: un hombre que, desde la contemplación de Jesucristo y desde la adoración a Jesucristo ayude a la Iglesia a salir de sí hacia las periferias existenciales, que la ayude a ser la madre fecunda que vive de “la dulce y confortadora alegría de la evangelizar”.
Al referirse al momento de “novedad” que vive la Iglesia por la elección del nuevo sucesor de Pedro al frente de la Iglesia, el cardenal Ortega dijo: “Permítanme que les haga conocer como primicia casi absoluta, el pensamiento del Santo Padre Francisco sobre esta misión de la Iglesia”, y añadió que lo hacía público con la autorización del propio Francisco.
Ante los centenares de fieles que asistieron a la celebración en la catedral de La Habana en la mañana del sábado 23 de marzo; en presencia del nuncio apostólico en Cuba, monseñor Bruno Musaró; los obispos auxiliares habaneros Alfredo Petit y Juan de Dios Hernández, y el clero habanero que renovó sus promesas sacerdotales, el arzobispo de La Habana agregó que, durante una de las reuniones de los cardenales previas al cónclave, “el cardenal Bergoglio hizo una intervención que me pareció magistral, esclarecedora, comprometedora y cierta”.
Un texto casi programático
A continuación leyó íntegramente el texto que le entregara el futuro papa, donde se recogen en cuatro puntos el pensamiento que el cardenal Bergoglio deseaba compartir con sus hermanos cardenales y que expresa su visión personal sobre la Iglesia en el tiempo presente. El primero de esos puntos es sobre la evangelización, y expresa que “la Iglesia debe salir de sí misma e ir a las periferias” no solo geográficas, sino también las existenciales, manifestadas en el misterio del pecado, el dolor, la injusticia y la ignorancia, entre otras.
El punto dos señala una crítica a la Iglesia “autorreferencial”, que se mira a sí misma en una especie de “narcisismo teológico” que la aparta del mundo y “pretende a Jesucristo dentro de sí y no lo deja salir”.
Como consecuencia de esto, se dan dos imágenes de Iglesia según indica el punto tres de la intervención del cardenal Bergoglio: una es “la Iglesia evangelizadora que sale de sí” y otra es “la Iglesia mundana que vive en sí, de sí, para sí”. Y es esta consideración dual la que debe “dar luz a los posibles cambios y reformas que haya que hacer” en la Iglesia.
De puño y letra
En su último punto, el todavía arzobispo de Buenos Aires confesaba a los cardenales lo que esperaba de quien resultara elegido para dirigir la Iglesia sin saber que sería él mismo: “Un hombre que, desde la contemplación de Jesucristo… ayude a la Iglesia a salir de sí hacia las periferias existenciales”.
El arzobispo de La Habana reveló también en su homilía que, por coincidir con ese pensamiento sobre la Iglesia, preguntó al cardenal Bergoglio tras su intervención si tenía un texto escrito, pues deseaba conservarlo, lo cual este negó. Pero añadió que a la mañana siguiente, “con delicadeza extrema” le entregó el texto de la “intervención escrita de su puño y letra tal y como él la recordaba”. Entonces, por primera vez, el cardenal Ortega pidió, y recibió, autorización del cardenal Bergoglio para difundir su pensamiento sobre la Iglesia. La segunda ocasión en que solicitó el permiso fue durante un encuentro posterior con el ya electo papa Francisco, quien ratificó su autorización para la difusión del texto, cuyo original guarda el cardenal Jaime Ortega como un tesoro especial de la Iglesia y un recuerdo privilegiado del actual Sumo Pontífice.
Un texto histórico
A continuación, el texto del cardenal Jorge Mario Bergoglio (pinche aquí para verlo en imagen de su puño y letra http://www.palabranueva.net/newPage/index.php?option=com_content&view=article&id=412:imagen-del-manuscrito-entregado-por-el-cardenal-bergoglio-al-cardenal-ortega&catid=16):
- Se hizo referencia a la evangelización. Es la razón de ser de la Iglesia.
- “La dulce y confortadora alegría de evangelizar” (Pablo VI).
- Es el mismo Jesucristo quien, desde dentro, nos impulsa.
1.- Evangelizar supone celo apostólico.
Evangelizar supone en la Iglesia la parresía de salir de sí misma. La Iglesia está llamada a salir de sí misma e ir hacia las periferias, no solo las geográficas, sino también las periferias existenciales: las del misterio del pecado, las del dolor, las de la injusticia, las de la ignorancia y prescindencia religiosa, las del pensamiento, las de toda miseria.
2.- Cuando la Iglesia no sale de sí misma para evangelizar deviene autorreferencial y entonces se enferma (cfr. la mujer encorvada sobre sí misma del Evangelio). Los males que, a lo largo del tiempo, se dan en las instituciones eclesiales tienen raíz de autorreferencialidad, una suerte de narcisismo teológico.
En el Apocalipsis Jesús dice que está a la puerta y llama. Evidentemente el texto se refiere a que golpea desde fuera la puerta para entrar… Pero pienso en las veces en que Jesús golpea desde dentro para que le dejemos salir. La Iglesia autorreferencial pretende a Jesucristo dentro de sí y no lo deja salir.
3.- La Iglesia, cuando es autorreferencial, sin darse cuenta, cree que tiene luz propia; deja de ser el mysterium lunae y da lugar a ese mal tan grave que es la mundanidad espiritual (según De Lubac, el peor mal que puede sobrevenir a la Iglesia). Ese vivir para darse gloria los unos a otros.
Simplificando; hay dos imágenes de Iglesia: la Iglesia evangelizadora que sale de sí; la Dei Verbum religiose audiens et fidenter proclamans, o la Iglesia mundana que vive en sí, de sí, para sí.
Esto debe dar luz a los posibles cambios y reformas que haya que hacer para la salvación de las almas.
4.- Pensando en el próximo Papa: un hombre que, desde la contemplación de Jesucristo y desde la adoración a Jesucristo ayude a la Iglesia a salir de sí hacia las periferias existenciales, que la ayude a ser la madre fecunda que vive de “la dulce y confortadora alegría de la evangelizar”.
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