domingo, 14 de octubre de 2012

15 OCTUBRE: SANTA TERESA DE JESÚS (III)


Voy a transcribir aquí, en tres entregas, la biografía de Santa Teresa colgada en la página web "el testigo fiel.org", cuyo link es éste: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?ids=3763
Román Encabo.

La santa había encontrado en Medina del Campo a dos frailes carmelitas que estaban dispuestos a abrazar la reforma: uno era Antonio de Jesús de Heredia, superior del convento de dicha ciudad y el otro, Juan de Yepes, más conocido con el nombre de san Juan de la Cruz. Aprovechando la primera oportunidad que se le ofreció, santa Teresa fundó un convento de frailes en el pueblecito de Duruelo en 1568; a éste siguió, en 1569, el convento de Pastrana. En ambos reinaba la mayor pobreza y austeridad. Santa Teresa dejó el resto de las fundaciones de conventos de frailes a cargo de san Juan de la Cruz. La santa fundó también en Pastrana un convento de carmelitas descalzas. Cuando murió Don Ruy Gómez de Silva, quien había ayudado a Teresa en la fundación de los conventos de Pastrana, su mujer quiso hacerse carmelita, pero exigiendo numerosas dispensas de la regla y conservando el tren de vida de una princesa. Teresa, viendo que era imposible reducirla a la humildad propia de su profesión, ordenó a sus religiosas que se trasladasen a Segovia y dejasen a la princesa su casa de Pastrana. En 1570 la santa, con otra religiosa, tomó posesión en Salamanca de una casa que hasta entonces había estado ocupada por ciertos estudiantes «que se preocupaban muy poco de la limpieza». Era un edificio grande, complicado y ruinoso, de suerte que al caer la noche la compañera de la santa empezó a ponerse muy nerviosa. Cuando se hallaban ya acostadas en sendos montones de paja («lo primero que llevaba yo a un nuevo monasterio era un poco de paja para que nos sirviese de lecho»), Teresa preguntó a su compañera en qué pensaba. La religiosa respondió: «Estaba yo pensando qué haría su reverencia si muriese yo en este momento y su reverencia quedase sola con un cadáver». La santa confiesa que la idea la sobresaltó, porque, aunque no tenía miedo de los cadáveres, la vista de ellos le producía siempre «un dolor en el corazón». Sin embargo, respondió simplemente: «Cuando eso suceda, ya tendré tiempo de pensar lo que haré, por eI momento lo mejor es dormir». En julio de ese año, mientras se hallaba haciendo oración, tuvo una visión del martirio de los beatos jesuitas Juan Acevedo y sus compañeros, entre los que se contaba su pariente Francisco Pérez Godoy. La visión fue tan clara, que Teresa tenía la impresión de haber presenciado directamente la escena, e inmediatamente la describió detalladamente al P. Álvarez, quien un mes más tarde, cuando las nuevas del martirio llegaron a España, pudo comprobar la exactitud de la visión de la santa.


Por entonces, san Pío V nombró a varios visitadores apostólicos para que hiciesen una investigación sobre la relajación de las diversas órdenes religiosas, con miras a la reforma. El visitador de los carmelitas de Castilla fue un dominico muy conocido, el P. Pedro Fernández. Naturalmente, el efecto que le produjo el convento de la Encarnación de Ávila fue muy malo, e inmediatamente mandó llamar a santa Teresa para nombrarla superiora del mismo. La tarea era particularmente desagradable para la santa, tanto porque tenía que separarse de sus hijas, como por la dificultad de dirigir una comunidad que, desde el principio, había visto con recelo sus actividades de reformadora. Al principio, las religiosas se negaron a obedecer a la nueva superiora, cuya sola presencia producía ataques de histeria en algunas. La santa comenzó por explicarles que su misión no consistía en instruirlas y guiarlas con el látigo en la mano, sino en servirlas y aprender de ellas: «Madres y hermanas mías, el Señor me ha enviado aquí por la voz de la obediencia a desempeñar un oficio en el que yo jamás había pensado y para el que me siento muy mal preparada ... Mi única intención es serviros ... No temáis mi gobierno. Aunque he vivido largo tiempo entre las carmelitas descalzas y he sido su superiora, sé también, por la misericordia del Señor, cómo gobernar a las carmelitas calzadas». De esta manera se ganó la simpatía y el afecto de la comunidad y le fue menos difícil restablecer la disciplina entre las carmelitas calzadas, de acuerdo con sus constituciones. Poco a poco prohibió completamente las visitas demasiado frecuentes (lo cual molestó mucho a ciertos caballeros de Ávila), puso en orden las finanzas del convento e introdujo el verdadero espíritu del claustro. En resumen, fue aquella una realización característicamente teresiana. En Veas, a donde había ido a fundar un convento, la santa conoció al P. Jerónimo Gracián, quien la convenció fácilmente para que extendiese su campo de acción hasta Sevilla. El P. Gracián era un fraile de la reforma carmelita que acababa precisamente de predicar la cuaresma en Sevilla. Fuera de la fundación del convento de San José de Ávila, ninguna otra fue más difícil que la del de Sevilla; entre otras dificultades una novicia que había sido despedida, denunció a las carmelitas descalzas ante la Inquisición como «iluminadas» y otras cosas peores.

Los carmelitas de Italia veían con malos ojos el progreso de la reforma en España, lo mismo que los carmelitas no reformados de España, pues comprendían que un día u otro se verían obligados a reformarse. El P. Rubio, superior general de la Orden, quien hasta entonces había favorecido a santa Teresa, se pasó al lado de sus enemigos y reunió en Plasencia un capítulo general que aprobó una serie de decretos contra la reforma. El nuevo nuncio apostólico, Felipe de Sega, destituyó al P. Gracián de su cargo de visitador de los carmelitas descalzos y encarceló a san Juan de la Cruz en un monasterio; por otra parte, ordenó a santa Teresa que se retirase al convento que ella eligiera y que se abstuviese de fundar otros nuevos. La santa, al mismo tiempo que encomendaba el asunto a Dios, decidió valerse de los amigos que tenía en el mundo y consiguió que el propio Felipe II interviniese en su favor. En efecto, el monarca convocó al nuncio y le reprendió severamente por haberse opuesto a la reforma del Carmelo; además, en 1580, obtuvo de Roma una orden que eximía a los carmelitas descalzos de la jurisdicción del provincial de los calzados. El P. Gracián fue elegido provincial de los carmelitas descalzos. «Esa separación fue uno de los mayores gozos y consolaciones de mi vida, pues en aquellos veinticinco años nuestra orden había sufrido más persecuciones y pruebas de las que yo podría escribir en un libro. Ahora estábamos por fin en paz, calzados y descalzos, y nada iba a distraernos del servicio de Dios».

Indudablemente santa Teresa era una mujer excepcionalmente dotada. Su bondad natural, su ternura de corazón y su imaginación chispeante de gracia, equilibradas por una extraordinaria madurez de juicio y una profunda intuición psicológica, le ganaban generalmente el cariño y el respeto de todos. Razón tenía el poeta Crashaw al referirse a santa Teresa bajo los símbolos aparentemente opuestos de «el águila» y «la paloma». Cuando le parecía necesario, la santa sabía hacer frente a las más altas autoridades civiles o eclesiásticas, y los ataques del mundo no le hacían doblar la cabeza. Las palabras que dirigió al P. Salazar: «Guardaos de oponeros al Espíritu Santo», no fueron un reto de histérica; y no fue un abuso de autoridad lo que la movió a tratar con dureza implacable a una superiora que se había incapacitado a fuerza de hacer penitencia. Pero el águila no mataba a la paloma, como puede verse por la carta que escribió a un sobrino suyo que llevaba una vida alegre y disipada: «Bendito sea Dios porque os ha guiado en la elección de una mujer tan buena y ha hecho que os caséis pronto, pues habíais empezado a disiparos desde tan joven, que temíamos mucho por vos. Esto os mostrará el amor que os profeso». La santa tomó a su cargo a la hija ilegítima y a la hermana del joven, la cual tenía entonces siete años: «Las religiosas deberíamos tener siempre con nosotras a una niña de esa edad». El ingenio y la franqueza de Teresa jamás sobrepasaban la medida, ni siquiera cuando los empleaba como un arma. En cierta ocasión en que un caballero indiscreto alabó la belleza de su pies descalzos, Teresa se echó a reír y le dijo que los mirase bien porque jamás volvería a verlos. Los famosos dichos «Bien sabéis lo que es una comunidad de mujeres» e «Hijas mías, estas son tonterías de mujeres», prueban el realismo con que la santa consideraba a sus súbditas. Criticando un escrito de su buen amigo Francisco de Salcedo, Teresa le escribía: «El señor Salcedo repite constantemente: `Como dice San Pablo', `Como dice el Espíritu Santo', y termina declarando que su obra es una serie de necedades. Me parece que voy a denunciarle a la Inquisición». La intuición de santa Teresa se manifestaba sobre todo en la elección de las novicias de las nuevas fundaciones. Lo primero que exigía, aun antes que la piedad, era que fuesen inteligentes, es decir, equilibradas y maduras, porque sabía que es más fácil adquirir la piedad que la madurez de juicio. «Una persona inteligente es sencilla y sumisa, porque ve sus faltas y comprende que tiene necesidad de un guía. Una persona tonta y estrecha es incapaz de ver sus faltas, aunque se las pongan delante de los ojos; y como está satisfecha de sí misma, jamás se mejora». «Aunque el Señor diese a esta joven los dones de la devoción y la contemplación, jamás llegará a ser inteligente, de suerte que será siempre una carga para la comunidad. ¡Que Dios nos guarde de las monjas tontas!» Imposible ser más realista que santa Teresa.

En 1580, cuando se llevó a cabo la separación de las dos ramas del Carmelo, santa Teresa tenía ya sesenta y cinco años y su salud estaba muy debilitada. En los dos últimos años de su vida fundó otros dos conventos, lo cual hacía un total de diecisiete. Las fundaciones de la santa no eran simplemente un refugio de las almas contemplativas, sino también una especie de reparación ds los destrozos llevados a cabo en los monasterios por el protestantismo, principalmente en Inglaterra y Alemania. Dios tenía reservada para los últimos años de vida de su sierva, la prueba cruel de que interviniera en el proceso legal del testamento de su hermano Lorenzo, cuya hija era superiora en el convento de Valladolid. Como uno de los abogados tratase con rudeza a la santa, ésta replicó: «Quiera Dios trataros con la cortesía con que vos me tratáis a mí». Sin embargo, Teresa se quedó sin palabra cuando su sobrina, que hasta entonces había sido una excelente religiosa, la puso a la puerta del convento de Valladolid, que ella misma había fundado. Poco después, la santa escribía a la madre María de San José: «Os suplico, a vos y a vuestras religiosas, que no pidáis a Dios que me alargue la vida. Al contrario, pedidle que me lleve pronto al eterno descanso, pues ya no puedo seros de ninguna utilidad». En la fundación del convento de Burgos, que fue la última, las dificultades no escasearon. En julio de 1582, cuando el convento estaba ya en marcha, santa Teresa tenía la intención de retornar a Ávila, pero se vio obligada a modificar sus planes para ir a Alba de Tormes a visitar a la duquesa María Henríquez. La beata Ana de San Bartolomé refiere que el viaje no estuvo bien proyectado y que santa Teresa se hallaba ya tan débil, que se desmayó en el camino. Una noche sólo pudieron comer unos cuantos higos. Al llegar a Alba de Tormes, la santa tuvo que acostarse inmediatamente. Tres días más tarde, dijo a la beata Ana: «Por fin, hija mía, ha llegado la hora de mi muerte». El P. Antonio de Heredia le dio los últimos sacramentos y le preguntó dónde quería que la sepultasen. Teresa replicó sencillamente: «¿Tengo que decidirlo yo? ¿Me van a negar aquí un agujero para mi cuerpo?» Cuando el P. de Heredia le llevó el viático, la santa consiguió erguirse en el lecho, y exclamó: «¡Oh, Señor, por fin ha llegado la hora de vernos cara a cara!» Santa Teresa de Jesús, visiblemente trasportada por lo que el Señor le mostraba, murió en brazos de la beata Ana a las 9 de la noche del 4 de octubre de 1582. Precisamente al día siguiente, entró en vigor la reforma gregoriana del calendario, que suprimió diez días, de suerte que la fiesta de la santa fue fijada, más tarde, el 15 de octubre. Teresa fue sepultada en Alba de Tormes, donde reposan todavía sus reliquias. Su canonización tuvo lugar en 1622, y en 1970, como ya dijimos, fue proclamada Dortora de la Iglesia.



15 OCTUBRE: SANTA TERESA DE JESÚS (II)


Voy a transcribir aquí, en tres entregas, la biografía de Santa Teresa colgada en la página web "el testigo fiel.org", cuyo link es éste: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?ids=3763
Román Encabo.

Santa Teresa nos dejó el siguiente relato sobre el fenómeno de la transverberación: «Ví a mi lado a un ángel que se hallaba a mi izquierda, en forma humana. Confieso que no estoy acostumbrada a ver tales cosas, excepto en muy raras ocasiones. Aunque con frecuencia me acontece ver a los ángeles, se trata de visiones intelectuales, como las que he referido más arriba ... El ángel era de corta estatura y muy hermoso; su rostro estaba encendido como si fuese uno de los ángeles más altos que son todo fuego. Debía ser uno de los que llamamos querubines ... Llevaba en la mano una larga espada de oro, cuya punta parecía un ascua encendida. Me parecía que por momentos hundía la espada en mi corazón y me traspasaba las entrañas y, cuando sacaba la espada, me parecía que las entrañas se me escapaban con ella y me sentía arder en el más grande amor de Dios. El dolor era tan intenso, que me hacía gemir, pero al mismo tiempo, la dulcedumbre de aquella pena excesiva era tan extraordinaria, que no hubiese yo querido verme libre de ella». El anhelo de Teresa de morir pronto para unirse con Dios, estaba templado por el deseo que la inflamaba de sufrir por su amor. A este propósito escribió: «La única razón que encuentro para vivir, es sufrir, y eso es lo único que pido para mí». Según reveló la autopsia en el cadáver de la santa, había en su corazón la cicatriz de una herida larga y profunda («Estoy convencido de que santa Teresa murió en un trasporte de amor ... En cuanto a la herida de la arteria coronaria ... hay que reconocer que, aunque haya sido causada por el arranque de amor sobrenatural descrito por san Juan de la Cruz, los síntomas de fatiga ... , sobre los que existen varios testimonios, prueban que la santa tenía nn predisposición a la dilatación y la ruptura del miocardio.» Dr. Juan L'hermitte, en Etudes Carmelites, 1936, vol. II, p. 242.). El año siguiente (1560), para corresponder a esa gracia, la santa hizo el voto de hacer siempre lo que le pareciese más perfecto y agradable a Dios. Un voto de esa naturaleza está tan por encima de las fuerzas naturales, que sólo el esforzarse por cumplirlo puede justificarlo. Santa Teresa cumplió perfectamente su voto.


El relato que la santa nos dejó en su «Autobiografía» sobre sus visiones y experiencias espirituales, tiene el tono de la verdad. Es imposible leerlo sin quedar convencido de la sinceridad de su autora, que en todos sus escritos da muestras de una extraordinaria sencillez de estilo y de una preocupación constante por no exagerar los hechos. La Iglesia califica de «celestial» la doctrina de santa Teresa, en la oración del día de su fiesta. Las obras de la «mística Doctora» ponen al descubierto los rincones más recónditos del alma humana. La santa explica con una claridad casi increíble las experiencias más inefables. Y debe hacerse notar que Teresa era una mujer relativamente inculta, que escribió sus experiencias en la común lengua castellana de los habitantes de Ávila, que ella había aprendido «en el regazo de su madre»; una mujer que escribió sin valerse de otros libros, sin haber estudiado previamente las obras místicas y sin tener ganas de escribir, porque ello le impedía dedicarse a hilar; una mujer, en fin, que sometió sin reservas sus escritos al juicio de su confesor y sobre todo, al juicio de la Iglesia. La santa empezó a escribir su autobiografía por mandato de su confesor: «La obediencia se prueha de diferentes maneras». Por otra parte, el mejor comentario de las obras de la santa es la paciencia con que sobrellevó las enfermedades, las acusaciones y los desengaños; la confianza absoluta con que acudía en todas las tormentas y dificultades al Redentor crucificado y el invencible valor que demostró en todas las penas y persecuciones. Los escritos de santa Teresa subrayan sobre todo el espíritu de oración, la manera de practicarlo y los frutos que produce. Como la santa escribió precisamente en la época en que estaba consagrada a la difícil tarea de fundar conventos de carmelitas reformadas, sus obras, prescindiendo de su naturaleza y contenido, dan testimonio de su vigor, industriosidad y capacidad de recogimiento. Santa Teresa escribió el «Camino de Perfección» para dirigir a sus religiosas, y el libro de las «Fundaciones» para edificarlas y alentarlas. En cuanto al «Castillo Interior», puede considerarse que lo escribió para la instrucción de todos los cristianos, y en esa obra se muestra la santa como verdadera doctora de la vida espiritual.

Las carmelitas, como la mayoría de las religiosas, habían decaído mucho del primer fervor, a principios del siglo XVI. Ya hemos visto que los recibidores de los conventos de Ávila eran una especie de centro de reunión de las damas y caballeros de la ciudad. Por otra parte, las religiosas podían salir de la clausura con el menor pretexto, de suerte que el convento era el sitio ideal para quien deseaba una vida fácil y sin problemas. Las comunidades eran sumamente numerosas, lo cual era a la vez causa y efecto de la relajación. Por ejemplo, en el convento de Ávila había 140 religiosas. Santa Teresa comentaba más tarde: «La experiencia me ha enseñado lo que es una casa llena de mujeres. ¡Dios nos guarde de ese mal!» Ya que tal estado de cosas se aceptaba como normal, las religiosas no caían generalmente en la cuenta de que su modo de vida se apartaba mucho del espíritu de sus fundadores. Así, cuando una sobrina de santa Teresa, que era también religiosa en el convento de la Encarnación de Ávila, le sugirió la idea de fundar una comunidad reducida, la santa la consideró como una especie de revelación del cielo, no como una idea ordinaria. Teresa, que llevaba ya veinticinco años en el convento, resolvió poner en práctica la idea y fundar un convento reformado. Doña Guiomar de Ulloa, que era una viuda muy rica, le ofreció ayuda generosa para la empresa. San Pedro de Alcántara, san Luis Beltrán y el obispo de Ávila, aprobaron el proyecto, y el P. Gregorio Fernández, provincial de las carmelitas, autorizó a Teresa a ponerlo en práctica. Sin embargo, el revuelo que provocó la ejecución del proyecto, obligó al provincial a retirar el permiso y santa Teresa fue objeto de las críticas de sus propias hermanas, de los nobles, de los magistrados y de todo el pueblo. A pesar de eso, el P. Ibáñez, dominico, alentó a la santa a proseguir la empresa con la ayuda de Doña Guiomar. Doña Juana de Ahumada, hermana de santa Teresa, emprendió con su esposo la construcción de un convento en Ávila en 1561, pero haciendo creer a todos que se trataba de una casa en la que pensaban habitar. En el curso de la construcción, una pared del futuro convento se derrumbó y cubrió bajo los escombros al pequeño Gonzalo, hijo de doña Juana, que se hallaba allí jugando. Santa Teresa tomó en brazos al niño, que no daba ya señales de vida, y se puso en oración; algunos minutos más tarde, el niño estaba perfectamente sano, según consta en el proceso de canonización. En lo sucesivo, Gonzalo solía repetir a su tía que estaba obligada a pedir por su salvación, puesto que a sus oraciones debía el verse privado del cielo.

Por entonces, llegó de Roma un breve que autorizaba la fundación del nuevo convento. San Pedro de Alcántara, don Francisco de Salcedo y el Dr. Daza, consiguieron ganar al obispo a la causa, y la nueva casa se inauguró bajo sus auspicios el día de San Bartolomé de 1562. Durante la misa que se celebró en la capilla con tal ocasión, tornaron el velo la sobrina de la santa y otras tres novicias. La inauguración causó gran revuelo en Ávila. Esa misma tarde, la superiora del convento de la Encarnación mandó llamar a Teresa y la santa acudió con cierto temor, «pensando que iban a encarcelarme». Naturalmente tuvo que explicar su conducta a su superiora y al P. Ángel de Salazar, provincial de la orden. Aunque la santa reconoce que no faltaba razón a sus superiores para estar disgustados, el P. Salazar le prometió que podría retornar al convento de San José en cuanto se calmase la excitación del pueblo. La fundación no era bien vista en Ávila, porque las gentes desconfiaban de las novedades y temían que un convento sin fondos suficientes se convirtiese en una carga demasiado pesada para la ciudad. El alcalde y los magistrados hubiesen acabado por mandar demoler el convento, si no los hubiese disuadido de ello el dominico Báñez.

Por su parte, Santa Teresa no perdió la paz en medio de las persecuciones y siguió encomendando a Dios el asunto; el Señor se le apareció y la reconfortó. Entre tanto, Francisco de Salcedo y otros partidarios de la fundación enviaron a la corte a un sacerdote para que defendiese la causa ante el rey, y los dos dominicos, Báñez e Ibáñez, calmaron al obispo y al provincial. Poco a poco fue desvaneciéndose la tempestad y, cuatro meses más tarde, el P. Salazar dio permiso a santa Teresa de volver al convento de San José, con otras cuatro religiosas de la Encarnación. La santa estableció la más estricta clausura y el silencio casi perpetuo. El convento carecía de rentas y reinaba en él la mayor pobreza; las religiosas vestían toscos hábitos, usaban sandalias en vez de zapatos (por ello se les llamó «descalzas») y estaban obligadas a la perpetua abstinencia de carne. Santa Teresa no admitió al principio más que a trece religiosas, pero más tarde, en los conventos que no vivían sólo de limosnas sino que poseían rentas, aceptó que hubiese veintiuna. En 1567, el superior general de los carmelitas, Juan Bautista Rubio (Bossi), visitó el convento de Ávila y quedó encantado de la superiora y de su sabio gobierno; concedió a santa Teresa plenos poderes para fundar otros conventos del mismo tipo (a pesar de que el de San José había sido fundado sin que él lo supiese) y aun la autorizó a fundar dos conventos de frailes reformados («carmelitas contemplativos»), en Castilla. Santa Teresa pasó cinco años con sus trece religiosas en el convento de San José, precediendo a sus hijas no sólo en la oración, sino también en los trabajos humildes, como la limpieza de la casa y el hilado. Acerca de esa época escribió: «Creo que fueron los años más tranquilos y apacibles de mi vida, pues disfruté entonces de la paz que tanto había deseado mi alma ... Su Divina Majestad nos enviaba lo necesario para vivir sin que tuviésemos necesidad de pedirlo, y en las raras ocasiones en que nos veíamos en necesidad, el gozo de nuestras almas era todavía mayor».

La santa no se contenta con generalidades, sino que desciende a ejemplos menudos, como el de la religiosa que plantó horizontalmente un pepino por obediencia y la cañería que llevó al convento el agua de un pozo que, según los plomeros, era demasiado bajo. En agosto de 1567, santa Teresa se trasladó a Medina del Campo, donde fundó el segundo convento, a pesar de las múltiples dificultades que surgieron. La condesa de la Cerda quería que fundase otro convento en Malagón, y Santa Teresa le hizo en Madrid una visita que ella misma califica de «muy aburrida». Una vez que dejó establecido el convento de Malagón, fue a fundar otro en Valladolid. La siguiente fundación tuvo lugar en Toledo; fue esa empresa especialmente difícil, porque la santa sólo tenía cinco ducados al comenzar; pero, según escribía, «Teresa y cinco ducados no son nada; pero Dios, Teresa y cinco ducados bastan y sobran». Una joven de Toledo, que gozaba de gran fama de virtud, pidió ser admitida en el convento y dijo a la fundadora que traería consigo su Biblia. Teresa exclamó: «¿Vuestra Biblia? ¡Dios nos guarde! No entréis en nuestro convento, porque nosotras somos unas pobres mujeres que sólo sabemos hilar  y hacer lo que se nos dice».





15 OCTUBRE: SANTA TERESA DE JESÚS (I)

Voy a transcribir aquí, en tres entregas, la biografía de Santa Teresa colgada en la página web "el testigo fiel.org", cuyo link es éste: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?ids=3763
Román Encabo.

Santa Teresa es, sin duda, una de las mujeres más grandes y admirables de la historia y fue considerada doctora de la Iglesia por el pueblo cristiano aun antes de que ese título fuera reconocido oficialmente en 1970 por Pablo VI. Sus padres eran Alonso Sánchez de Cepeda y Beatriz Dávila y Ahumada. La santa habla de ellos con gran cariño. Alonso Sánchez tuvo tres hijos de su primer matrimonio, y Beatriz de Ahumada le dio otros nueve. Al referirse a sus hermanos y medios hermanos, santa Teresa escribe: «por la gracia de Dios, todos se asemejan en la virtud a mis padres, excepto yo». Teresa nació en la ciudad castellana de Ávila, el 28 de marzo de 1515. A los siete años, tenía ya gran predilección por la lectura de las vidas de santos. Su hermano Rodrigo era casi de su misma edad de suerte que acostumbraban jugar juntos. Los dos niños, muy impresionados por el pensamiento de la eternidad, admiraban las victorias de los santos al conquistar la gloria eterna y repetían incansablemente: «Gozarán de Dios para siempre, para siempre, para siempre...» Teresa y su hermano consideraban que los mártires habían comprado la gloria a un precio muy bajo y resolvieron partir al país de los moros con la esperanza de morir por la fe. Así pues, partieron de su casa a escondidas, rogando a Dios que les permitiese dar la vida por Cristo; pero en Adaja se toparon con uno de su tíos, quien los devolvió a los brazos de su afligida madre. Cuando ésta los reprendió, Rodrigo echó la culpa a su hermana.


En vista del fracaso de sus proyectos, Teresa y Rodrigo decidieron vivir como ermitaños en su propia casa y empezaron a construir una celda en el jardín, aunque nunca llegaron a terminarla. Teresa amaba desde entonces la soledad. En su habitación tenía un cuadro que representaba al Salvador que hablaba con la Samaritana y solía repetir frente a esa imagen: «Señor, dame de beber para que no vuelva a tener sed». La madre de Teresa murió cuando ésta tenía catorce años. «En cuanto empecé a caer en la cuenta de la pérdida que había sufrido, comencé a entristecerme sobremanera; entonces me dirigí a una imagen de Nuestra Señora y le rogué con muchas lágrimas que me tomase por hija suya». Por aquella época, Teresa y Rodrigo empezaron a leer novelas de caballerías y aun trataron de escribir una. La santa confiesa en su «Autobiografía»: «Esos libros no dejaron de enfriar mis buenos deseos y me hicieron caer insensiblemente en otras faltas. Las novelas de caballerías me gustaban tanto, que no estaba yo contenta cuando no tenía una entre las manos. Poco a poco empecé a interesarme por la moda, a tomar gusto en vestirme bien, a preocuparme mucho del cuidado de mis manos, a usar perfumes y a emplear todas las vanidades que el mundo aconsejaba a las personas de mi condición». El cambio que paulatinamente se operaba en Teresa, no dejó de preocupar a su padre, quien la envió, a los quince años de edad a educarse en el convento de las agustinas de Ávila, en el que solían estudiar las jóvenes de su clase.

Un año y medio más tarde, Teresa cayó enferma, y su padre la llevó a casa. La joven empezó a reflexionar seriamente sobre la vida religiosa, que le atraía y le repugnaba a la vez. La obra que le permitió llegar a una decisión fue la colección de «Cartas» de San Jerónimo, cuyo fervoroso realismo encontró eco en el alma de Teresa. La joven dijo a su padre que quería hacerse religiosa, pero éste le respondió que tendría que esperar a que él muriese para ingresar en el convento. La santa, temiendo flaquear en su propósito, fue a ocultas a visitar a su amiga íntima, Juana Suárez, que era religiosa en el convento carmelita de la Encarnación, en Ávila, con la intención de no volver, si Juana le aconsejaba quedarse, a pesar de la pena que le causaba contrariar la voluntad de su padre. «Recuerdo ... que, al abandonar mi casa, pensaba que la tortura de la agonía y de la muerte no podía ser peor a la que experimentaba yo en aquel momento ... El amor de Dios no era suficiente para ahogar en mí el amor que profesaba a mi padre y a mis amigos». La santa determinó quedarse en el convento de la Encarnación. Tenía entonces veinte años. Su padre, al verla tan resuelta, cesó de oponerse a su vocación. Un año más tarde, Teresa hizo la profesión. Poco después, se agravó un mal. que había comenzado a molestarla desde antes de profesar, y su padre la sacó del convento. La hermana Juana Suárez fue a hacer compañía a Teresa, quien se puso en manos de los médicos; desgraciadamente, el tratamiento no hizo sino empeorar la enfermedad, probablemente una fiebre palúdica. Los médicos terminaron por darse por vencidos, y el estado de la enferma se agravó. Teresa consiguió soportar aquella tribulación, gracias a que su tío Pedro, que era muy piadoso, le había regalado un librito del P. Francisco de Osuna, titulado: «El tercer alfabeto espiritual». Teresa siguió las instrucciones de la obrita y empezó a practicar la oración mental, aunque no hizo en ella muchos progresos por falta de un director espiritual experimentado. Finalmente, al cabo de tres años, Teresa recobró la salud.

Su prudencia y caridad, a las que añadía un gran encanto personal, le ganaron la estima de todos los que la rodeaban. Por otra parte, una especie de instinto innato de agradecimiento movía a la joven religiosa a corresponder a todas las amabilidades. Según la reprobable costumbre de los conventos españoles de la época, las religiosas podían recibir a cuantos visitantes querían, y Teresa pasaba gran parte de su tiempo charlando en el recibidor del convento. Eso la llevó a descuidar la oración mental y el demonio contribuyó, al inculcarle la íntima convicción, bajo capa de humildad, de que su vida disipada la hacía indigna de conversar familiarmente con Dios. Además, la santa se decía para tranquilizarse, que no había ningún peligro de pecado en hacer lo mismo que tantas otras religiosas mejores que ella y justificaba su descuido de la oración mental, diciéndose que sus enfermedades le impedían meditar. Sin embargo, añade la santa, «el pretexto de mi debilidad corporal no era suficiente para justificar el abandono de un bien tan grande, en el que el amor y la costumbre son más importantes que las fuerzas. En medio de las peores enfermedades puede hacerse la mejor oración, y es un error pensar que sólo se puede orar en la soledad». Poco después de la muerte de su padre, el confesor de Teresa le hizo ver el peligro en que se hallaba su alma y le aconsejó que volviese a la práctica de la oración. La santa no la abandonó jamás, desde entonces. Sin embargo, no se decidía aún a entregarse totalmente a Dios ni a renunciar del todo a las horas que pasaba en el recibidor y al intercambio de regalillos. Es curioso notar que, en todos esos años de indecisión en el servicio de Dios, santa Teresa no se cansaba jamás de oír sermones «por malos que fuesen»; pero el tiempo que empleaba en la oración «se le iba en desear que los minutos pasasen pronto y que la campana anunciase el fin de la meditación, en vez de reflexionar en las cosas santas». Convencida cada vez más de su indignidad, Teresa invocaba con frecuencia a los dos grandes santos penitentes, María Magdalena y Agustín, con quienes están asociados dos hechos que fueron decisivos en la vida de la santa. El primero, fue la lectura de las «Confesiones». El segundo fue un llamamiento a la penitencia que la santa experimentó ante una imagen de la Pasión del Señor: «Sentí que santa María Magdalena acudía en mi ayuda ... y desde entonces he progresado mucho en la vida espiritual».

Una vez que Teresa se retiró de las conversaciones del recibidor y de otras ocasiones de disipación y de faltas (que ella exageraba sin duda), Dios empezó a favorecerla frecuentemente con la oración de quietud y de unión. La oración de unión ocupó un largo período de su vida, con el gozo y el amor que le son característicos, y Dios empezó a visitarla con visiones y comunicaciones interiores. Ello la inquietó, porque había oído hablar con frecuencia de ciertas mujeres a las que el demonio había engañado miserablemente con visiones imaginarias. Aunque estaba persuadida de que sus visiones procedían de Dios, su perplejidad la llevó a consultar el asunto con varias personas; desgraciadamente no todas esas personas guardaron el secreto al que estaban obligadas, y la noticia de las visiones de Teresa empezó a divulgarse para gran confusión suya. Una de las personas a las que consultó Teresa fue Francisco de Salcedo, un hombre casado que era un modelo de virtud. Éste la presentó al doctor Daza, sabio y virtuoso sacerdote, quien dictaminó que Teresa era víctima de los engaños del demonio, ya que era imposible que Dios concediese favores tan extraordinarios a una religiosa tan imperfecta como ella pretendía ser. Teresa quedó alarmada e insatisfecha. Francisco de Salcedo, a quien la propia santa afirma que debía su salvación, la animó en sus momentos de desaliento y le aconsejó que acudiese a uno de los padres de la recién fundada Compañía de Jesús. La santa hizo una confesión general con un jesuita, a quien expuso su manera de orar y los favores que había recibido. El jesuita le aseguró que se trataba de gracias de Dios, pero la exhortó a no descuidar el verdadero fundamento de la vida interior. Aunque el confesor de Teresa estaba convencido de que sus visiones procedían de Dios, le ordenó que tratase de resistir durante dos meses a esas gracias. La resistencia de la santa fue en vano.

Otro jesuita, el P. Baltasar Álvarez, le aconsejó que pidiese a Dios ayuda para hacer siempre lo que fuese más agradable a sus ojos y que, con ese fin, recitase diariamente el «Veni Creator Spiritus». Así lo hizo Teresa. Un día, precisamente cuando repetía el himno, fue arrebatada en éxtasis y oyó en el interior de su alma estas palabras: «No quiero que converses con los hombres sino con los ángeles». La santa, que tuvo en su vida posterior repetidas experiencias de palabras divinas afirma que son más claras y distintas que las humanas; dice también que las primeras son operativas, ya que producen en el alma una fuerte tendencia a la virtud y la dejan llena de gozo y de paz, convencida de la verdad de lo que ha escuchado. En la época en que el P. Álvarez fue su director, Teresa sufrió graves persecuciones, que duraron tres años; además, durante dos años, atravesó por un período de intensa desolación espiritual, aliviado por momentos de luz y consuelo extraordinarios. La santa quería que los favores que Dios le concedía permaneciesen secretos, pero las personas que la rodeaban estaban perfectamente al tanto y, en más de una ocasión, la acusaron de hipocresía y presunción. El P. Álvarez era un hombre bueno y timorato, que no tuvo el valor suficiente para salir en defensa de su dirigida, aunque siguió confesándola. En 1557, san Pedro de Alcántara pasó por Ávila y, naturalmente, fue a visitar a la famosa carmelita. El santo declaró que le parecía evidente que el Espíritu de Dios guiaba a Teresa, pero predijo que las persecuciones y sufrimientos seguirían lloviendo sobre ella. Las pruebas que Dios le enviaba purificaron el alma de la santa, y los favores extraordinarios le enseñaron a ser humilde y fuerte, la despegaron de las cosas del mundo y la encendieron en el deseo de poseer a Dios. En algunos de sus éxtasis, de los que nos dejó la santa una descripción detallada, se elevaba varios palmos sobre el suelo. A este propósito, comenta Teresa: Dios «no parece contentarse con arrebatar el alma a Sí, sino que levanta también este cuerpo mortal, manchado con el barro asqueroso de nuestros pecados». En esos éxtasis se manifestaban la grandeza y bondad de Dios, el exceso de su amor y la dulzura de su servicio en forma sensible, y el alma de Teresa lo comprendía con claridad, aunque era incapaz de expresarlo. El deseo del cielo que dejaban las visiones en su alma era inefable. «Desde entonces, dejé de tener miedo a la muerte, cosa que antes me atormentaba mucho». Las experiencias místicas de la santa llegaron a las alturas de los esponsales espirituales, el matrimonio místico y la transverberación.



11 OCTUBRE 2012: COMIENZA EL AÑO DE LA FE


Documentos conciliares: brújula para la barca de la Iglesia

10 de oct de 2012
Síntesis de las palabras del Papa en la catequésis de este miércoles, dedicada, naturalmente a la apertura del Año de la fe y la evocación del Concilio Vaticano II.
Ciudad del Vaticano, 10 octubre 2012 (VIS).-”En la vigilia en que celebramos los cincuenta años de la apertura del Concilio Ecuménico Vaticano II y el inicio del Año de la Fe, deseo hablar de este gran evento eclesial”, dijo Benedicto XVI durante la catequesis de la audiencia general de los miércoles que tuvo lugar en la Plaza de San Pedro.
“Los documentos conciliares son, también para nuestra época, una brújula que permite a la barca de la Iglesia navegar en mar abierto, en medio de las tempestades o de la calma para llegar a la meta”, explicó el Papa y recordó que el Concilio, en el que participó cuando era un joven profesor de Teología Fundamental en la universidad alemana de Bonn, fue para él “una experiencia única”. “Pude ver una Iglesia viva (...) que se pone bajo la escuela del Espíritu Santo, verdadero motor del Concilio. Pocas veces en la historia se ha podido, como entonces, casi 'tocar' concretamente la universalidad de la Iglesia en un momento de gran realización de su misión de llevar el Evangelio en todos los tiempos hasta los confines de la tierra”.
En la historia de la Iglesia, varios concilios precedieron al Vaticano II: Nicea, Efeso, Calcedonia, Trento, pero, por regla general, se convocaron para definir elementos fundamentales de la fe, y corregir, sobre todo, los errores que la ponían en peligro. No fue el caso del Vaticano II porque en aquel momento “no había particulares errores de fe que corregir o condenar, ni tampoco cuestiones específicas de doctrina o de disciplina por aclarar”. La primera cuestión que se planteó ante el gran evento conciliar fue, precisamente, como comenzarlo y que tarea precisa atribuirle. A este propósito el beato Juan XXIII en el discurso de apertura del 11 de octubre de hace cincuenta años dio una indicación general:
“La fe debía hablar de forma más 'renovada', mas incisiva porque el mundo estaba cambiando rápidamente, manteniendo, sin embargo, sus contenidos perennes sin fisuras o compromisos”.
“El Papa -dijo Benedicto XVI- quería que la Iglesia reflexionase sobre su fe, sobre las verdades que la guían. Pero, partiendo de esa reflexión, profunda y seria, sobre la fe, había que trazar, de forma nueva, la relación entre la Iglesia y la edad moderna, entre el cristianismo y algunos elementos esenciales del pensamiento moderno, no para conformarse a él, sino para presentar a este mundo nuestro que tiende a alejarse de Dios, la exigencia del Evangelio en toda su grandeza y en toda su pureza”.
“La época en que vivimos está también marcada por el olvido y la sordera frente a Dios. Creo, por lo tanto, que tenemos que aprender la lección más simple y fundamental del Concilio, a saber: que el cristianismo, en su esencia, consiste en la fe en Dios (...) y en el encuentro (...) con Cristo que orienta y guía la vida. Lo más importante hoy, como era el deseo de los Padres conciliares, es que se vea de nuevo, con claridad que Dios está presente, nos mira, nos responde; y que, por el contrario, cuando falta la fe en Él, cae lo que es esencial, porque el hombre pierde su dignidad (...) El Concilio recuerda que la Iglesia tiene (...) el mandato de transmitir la palabra del amor Dios que salva, para que sea escuchada y acogida aquella llamada divina que contiene en sí las bienaventuranzas eternas”.
El Santo Padre citó brevemente las cuatro constituciones conciliares, casi los “cuatro puntos cardinales de la brújula que nos orienta”: 'Sacrosanctum Concilium', sobre la liturgia que habla de la centralidad del misterio de la presencia de Cristo en la Iglesia; 'Lumen gentium', que subraya la tarea fundamental de la Iglesia de glorificar a Dios; 'Dei Verbum', sobre la Revelación divina que habla de la Palabra viva de Dios que convoca a la Iglesia y la vivifica en su camino a lo largo de la historia, y por último 'Gaudium et spes', sobre el modo en que la Iglesia lleva al mundo entero la luz que ha recibido de Dios.
“El Concilio Vaticano -concluyó- es una fuerte invitación a redescubrir cada día la belleza de la fe y a conocerla de modo profundo, para una relación más intensa con el Señor, y a vivir auténticamente la vocación cristiana”.

EL AÑO DE LA FE Y DEL 50º ANIVERSARIO DEL CONCILIO VATICANO II



Benedicto XVI se asomó el día 11 a las nueve de la noche a la ventana de su estudio para saludar a los numerosos participantes de la procesión con antorchas organizada por la Acción Católica Italiana (ACI), en colaboración con la diócesis de Roma, con motivo de la apertura del Año de la Fe y del 50º aniversario del inicio del Concilio Vaticano II. La procesión, que salió a las 19.30 de Castel Sant'Angelo, forma parte de la manifestación “La Iglesia bella del Concilio", una iniciativa de la ACI y de la diócesis romana. 
“Buenas noches a todos y gracias por haber venido -dijo el Papa a las personas reunidas en la Plaza de San Pedro-. Hace 50 años, este mismo día, yo también estaba en esta plaza, mirando a esta ventana a la que se asomó el Papa bueno, el beato Juan XXIII, que pronunció palabras inolvidables, palabras llenas de poesía, de bondad, palabras que salían del corazón”. 
“Éramos felices y estábamos llenos de entusiasmo. El gran concilio ecuménico se había inaugurado; estábamos seguros de que llegaba una primavera para la Iglesia, un nuevo Pentecostés, con una presencia nueva y fuerte de la gracia liberadora del Evangelio”. 
“Hoy también estamos felices, tenemos la alegría en nuestro corazón, pero podríamos decir que es una alegría más sobria, una alegría humilde. En estos cincuenta años hemos aprendido y experimentado que el pecado original existe y se traduce, siempre de nuevo, en pecados personales, que pueden transformarse en estructuras del pecado. Hemos visto que en el campo del Señor también hay siempre cizaña. Hemos visto que en la red de Pedro también hay peces podridos. Hemos visto que la fragilidad humana también está presente en la Iglesia, que la barca de la Iglesia también navega con viento contrario, en medio de tempestades que la acechan y, a veces, hemos pensado: “El Señor duerme y se ha olvidado de nosotros”. 
“Esta es una parte de las experiencias de estos cincuenta años, pero también hemos tenido una experiencia nueva de la presencia del Señor, de su bondad, de su fuerza. El fuego del Espíritu Santo, el fuego de Cristo no es un fuego devorador o destructor; es un fuego silencioso, una pequeña llama de bondad, de bondad y verdad que transforma, que da luz y calor. Hemos visto que el Señor no nos olvida. Hoy también, a su manera, humildemente, el Señor está presente y calienta los corazones, muestra vida, crea carismas de bondad y de caridad que iluminan al mundo y son para nosotros garantía de la bondad de Dios. Sí, Cristo vive, está con nosotros también hoy, y podemos ser felices también ahora porque su bondad no se apaga. ¡Hoy también es fuerte!”.
“Al final, me atrevo a hacer mías las palabras inolvidables del papa Juan: “Vayan a sus casas, den un beso a los niños y díganles que es un beso del Papa”. 
“En este sentido y de todo corazón les imparto mi bendición: “Bendito sea el nombre del Señor”.

miércoles, 10 de octubre de 2012

FIESTA DE NAVARREDONDILLA: LA VIRGEN DEL ROSARIO



Se están celebrando en Navarredondilla las fiestas patronales en honor de la Virgen del Rosario. El Ayuntamiento ha preparado este año un Cartel de Fiestas bastante "apañadito", teniendo en cuenta la nefasta crisis que a todos nos afecta.
Comenzaron el pasado viernes, día 5 de octubre, con un espectáculo de fuegos artificiales en "Las eras", continuando con un baile en la plaza, amenizado por la Orquesta Syra.
El baile estuvo muy concurrido, tanto por jóvenes por matrimonios no tan jóvenes, y el grupo Syra ayudó a que todos os divirtiésemos de lo lindo, bailando tanto música actual como los clásicos pasodobles, pasando por la yenka o el recordado twist.
En el primer descanso -antes que los maduritos nos recogiésemos- se sortearon al bingo las papeletas que previamente se habían adquirido, para cooperar con su importe a la financiación festera. 
El sábado, día 6 por la mañana, tras celebrarse las "Olimpiadas Infantiles", en el polideportivo de Las eras, por la tarde se jugó un interesantísimo partido de futbol femenino entre "casadas" y "solteras". Lo de menos era el resultado en goles, sino en diversión y, en ese aspecto, fue todo un éxito.
Resalto un acto precioso, a medio camino entre lo lúdico y lo religioso: Se trata de la Ofrenda Floral, que desde hace unos años se ha impuesto como uno de los actos más emotivos del Programa de Fiestas. Los Mayordomos de la Virgen, este año Paquita y Jose, trajeron la Rondalla de Navatalgordo, que nos entusiasmó con una cálida y bien cantada Ronda a la Virgen. La emoción y la alegría se mezclaban en los rostros de los numerosos paisanos -me quedé realmente extrañado al ver tanta concurrencia- que asitimos a un acto tan bello. Al unísono de una de las letrillas de la Ronda, donde se invitaba a la Virgen a que abriera la puerta y saliera a saludar a los rondeños, las puertas de la parte sur de la Iglesia se abrieron y apareció en sus andas, toda esbelta, la imagen de nuestra Virgen del Rosario, la cual fue, al terminar, devuelta a la Iglesia entre un aplauso generalizado y estruendoso de todos los allí presentes.

Siempre me ha resultado emocionante el toque de diana con música dulzainera. Maravilloso despertar el domingo, para tras arreglarnos, los paisanos de Navarredondilla y todos los de otras partes que ese día se sumaron a nuestra fiesta, irnos a participar en la Misa solemne en honor de nuestra Patrona la Virgen del Rosario. A las 12,30 comenzó la Eucaristía presidida por don Justo García, nuestro párroco y paisano, y cantada -como siempre- por todos los asistentes. Es una gozada ver cómo todo el pueblo, mayores y pequeños, cantan en las misas de Navarre. Terminó la mañana con la procesión por el caso urbano y con la típica y famosa subasta del árbol. El mayordomo engalana un negrillo con tortas, frutas y embutidos y es subastado a viva voz entre la feligresía. Al terminar, limonada para todos, por invitación de los mayordomos.

miércoles, 3 de octubre de 2012

4 OCTUBRE: SAN FRANCISCO DE ASIS



HIMNO
Omnipotente, altísimo, bondadoso Señor,

tuyas son la alabanza, la gloria y el honor;

tan sólo tú eres digno de toda bendición,

y nunca es digno el hombre de hacer de ti mención.


Loado seas por toda criatura, mi Señor,

y en especial loado por el hermano sol,

que alumbra, y abre el día, y es bello en su esplendor,

y lleva por los cielos noticia de su autor.


Y por la hermana luna, de blanca luz menor,

y las estrellas claras, que tu poder creó,

tan limpias, tan hermosas, tan vivas como son,

y brillan en los cielos: ¡loado, mi Señor!


Y por la hermana agua, preciosa en su candor,

que es útil, casta, humilde: ¡loado mi Señor!

Por el hermano fuego, que alumbra al irse el sol,

y es fuerte, hermoso, alegre: ¡loado mi Señor!


Y por la hermana tierra, que es toda bendición,

la hermana madre tierra, que da en toda ocasión

las hierbas y los frutos y flores de color,

y nos sustenta y rige: ¡loado mi Señor!


Y por los que perdonan y aguantan por tu amor

los males corporales y la tribulación:

¡felices los que sufren en paz con el dolor,

porque les llega el tiempo de la consolación!


Y por la hermana muerte: ¡loado mi Señor!

Ningún viviente escapa a su persecución;

¡ay si en pecado grave sorprende al pecador!

¡Dichosos los que cumplen la voluntad de Dios!


¡No probarán la muerte de la condenación!

Servidle con ternura y humilde corazón.

Agradeced sus dones, cantad su creación.

Las criaturas todas, load a mi Señor. Amén.

lunes, 1 de octubre de 2012

DIÁLOGO DE UN OBISPO Y UN JOVEN



El obispo de Salamanca, el abulense -natural de Papatrigo- Carlos López Hernández, ha publicado una novedosa Carta Pastoral. La novedad consiste en que plasma su contenido en forma de diálogo con un joven de hoy. Paulatina y progresivamente, el Obispo va abriendo interrogantes en la mente del joven, que le van calando y que, finalmente, dejan en él la posibilidad de dar una respueta, positiva o negativa, a su vida, desde la perspectiva del Evangelio. En este link, se encuentra el Diálogo/Carta Pastoral, que, en mi opinión, es muy sabrosa e interesante para todos y de un modo especial para los jóvenes:

http://www.diocesisdesalamanca.com/414.0.html

SANTA TERESITA DEL NIÑO JESÚS: Patrona de las Misiones

                                                                                        
Hoy celebramos en la Iglesia Católica la fiesta de Santa Teresa del Niño Jesús, virgen y doctora de la Iglesia. General y cariñosamente la conocemos por Santa Teresita del Niño Jesús o de Lisieux, ya que con su "caminito" de sencillez y perfección en las cosas pequeñas y en los detalles de la vida diaria, se ha convertido en el ideal de innumerables cristianos.

Santa Teresita nació el 2 de enero de 1873, en medio de una familia buena y cristiana. Sus padres, Luis Martin y Celia María Guerin, han sido beatificados por Benedicto XVI. Desde muy pronto, sintió la llamada de Dios a servirle en el convento y cuando tenía solo 15 años, en una Audiencia papal, concedida a su familia por León XIII, con motivo del jubileo sacerdotal, se atrevió a pedir al Papa: "En honor de vuestro jubileo, permitidme entrar en el Carmelo a los quince años". Y, aunque al principio las autoridades eclesiásticas francesas se opusieron a tal deseo, sin embargo, a finales de ese año Teresita obtuvo la ansiada autorización e ingresó en el Carmelo de Lisieux el 9 de abril de 1888.
La vida de las carmelitas está entregada al Señor y, por medio de la oración, al servicio de todas las almas. Paradógicamente, Santa Teresita ha sido nombrada -año 1927- Patrona de las Misiones, junto con San Francisco Javier. Particularmente su oración se dirigía a pedir, fervorosamente,  por los sacerdotes. Y tal era la entrega y ejemplo de la joven -tenía entonces 20 años- carmelita, que, en 1893, fue nombrada asistente de la maestra de novicias.

Murió el 30 de septiembre de 1897, tras una enfermedad que se agravó en junio de ese año y que, a partir del 16 de agosto, le impediría recibir la comunión, dada la náusea casi permanente que sufría.
El culto de la joven carmelita creció con una rapidez inusitada por toda la Iglesia, empezándose a conocer por doquier los milagros que a su intercesión se atribuían. Un clamor unánime pedía su beatificación, por lo que  Pío XI, la beatificó en 1923 y la canonizó en 1925, extendiendo su fiesta a toda la Iglesia de occidente. El  Papa beato Juan Pablo II la proclamó Doctora de la iglesia, el año 1997.

"Después de mi muerte derramaré una lluvia de rosas", dijo Teresita de Lisieux. Confiando, pues, en su intercesión, pido a la insigne Carmelita por la Iglesia Católica, por los sacerdotes, por todo el Carmelo, de un modo particular por los Palomarcicos más queridos para mí (Duruelo, San José de Avila, la Encarnación, Montemar, La Aldehuela....) y porque todos los hombres tengan un trabajo digno, para poder mantener a sus familias honestamente, y se solucione cuanto antes esta penosa crisis económica -y moral- que sufrimos.

Texto, de la narración de la Vida, escrito por Santa Teresita:
"...Entendí que sólo el amor es el que impulsa a obrar a los miembros de la Iglesia y que, si faltase este amor, ni los apóstoles anunciarían ya el Evangelio, ni los mártires derramarían su sangre. Reconocí claramente y me convencí de que el amor encierra en sí todas las vocaciones, que el amor lo es todo, que abarca todos los tiempos y lugares, en una palabra, que el amor es eterno.

Entonces, llena de una alegría desbordante, exclamé: «Oh Jesús, amor mío, por fin he encontrado mi vocación: mi vocación es el amor. Sí, he hallado mi propio lugar en la Iglesia, y este lugar es el que tú me has señalado, Dios mío. En el corazón de la Iglesia, que es mi madre, yo seré el amor; de este modo lo seré todo, y mi deseo se verá colmado».


sábado, 29 de septiembre de 2012

EVANGELIO DEL DOMINGO XXVI TIEMPO ORDINARIO




DOMINGO 30 SEPTIEMBRE 2012
EVANGELIO
Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Marcos.  Mc 9, 38-43. 45. 47-48
Juan dijo a Jesús: “Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu Nombre, y tratamos de impedírselo porque no es de los nuestros”. Pero Jesús les dijo: “No se lo impidan, porque nadie puede hacer un milagro en mi Nombre y luego hablar mal de mí. Y el que no está contra nosotros, está con nosotros. Les aseguro que no quedará sin recompensa el que les dé de beber un vaso de agua por el hecho de que ustedes pertenecen a Cristo. Si alguien llegara a escandalizar a uno de estos pequeños que tienen fe, sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de moler y lo arrojaran al mar. Si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtala, porque más te vale entrar en la Vida manco, que ir con tus dos manos al infierno, al fuego inextinguible. Y si tu pie es para ti ocasión de pecado, córtalo, porque más te vale entrar lisiado en la Vida, que ser arrojado con tus dos pies al infierno. Y si tu ojo es para ti ocasión de pecado, arráncalo, porque más te vale entrar con un solo ojo en el Reino de Dios, que ser arrojado con tus dos ojos al infierno, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga”.
Palabra del Señor.

jueves, 27 de septiembre de 2012

MODELO ESTADO INVIABLE



Somos muchos los que, muchas veces y en muchos sitios, hemos afirmado que la causa del problema en España –su situación actual- está en el modelo de Estado, que es, a todas luces, inviable. Escribe esto -los subrayados y coloreados son míos- la periodista y economista alemana Stefanie C. Müller, en relación con la crítica situación española:


Artículo de Stefanie C. Müller, corresponsal en Madrid de Die Zeit, Wirtschaftswoche, Die Telebörse y Strategies Europe.



Las razones verdaderas de la crisis del país […] nada tienen que ver con salarios demasiado altos – un 60% de la población ocupada gana menos de 1.000 euros/mes-, pensiones demasiado altas –la pensión media es de 785 euros, el 63% de media de la UE -15- o pocas horas de trabajo, como se ha transmitido a veces desde Alemania […] A España tampoco le falta talento, ni capacidad empresarial, ni creatividad. Tiene grandes pensadores, creativos, ingenieros, médicos excelentes y gestores de primer nivel”.
 “La razón de la enfermedad de España –escribe Müller-, es un modelo de Estado inviable, fuente de todo nepotismo y de toda corrupción, impuesto por una oligarquía de partidos en connivencia con las oligarquías financiera y económica, y con el poder judicial y los organismos de control a su servicio. En España no existe separación de poderes, ni independencia del poder judicial, ni los diputados representan a los ciudadanos, sólo a los partidos que los ponen en la lista […] Todo esto lleva también a una economía sumergida que llega al 20% del PIB y que frena la competencia, la eficacia y el desarrollo del país”.



jueves, 20 de septiembre de 2012

CRISIS: INFORME DE CÁRITAS ESPAÑOLA



                                                                                                             

2012

VII Informe del Observatorio de la Realidad Social

Equipo de ESTUDIOS
Cáritas Española


DE LA COYUNTURA A LA ESTRUCTURA

Los efectos permanentes de la crisis

ORS: Observatorio de la Realidad Social de Cáritas. Ofrece los resultados que cada año recogen los cuestionarios realizados a los equipos de las Cáritas Diocesanas de todo el territorio.

 SOLICITUDES Y RESPUESTAS

Los Servicios de Acogida y Asistencia de Cáritas son las principales puertas de entrada a cualquier intervención social realizada por la institución. Son los lugares donde las personas reciben las primeras respuestas de acogida y acompañamiento de Cáritas, mayoritariamente parroquias. El número de personas atendidas en estos servicios ha pasado de 370.251 personas en el 2007 a 1.015.276 personas atendidas en el 2011.

 NECESIDADES MÁS DEMANDADAS

El 56% de las Cáritas indican que las necesidades de alimentación han sido las más demandadas prioritariamente, seguidas de vivienda y empleo. Por detrás aparecen otras necesidades como ropa y calzado -o enseres en general-, gastos sanitarios y asuntos legales. Las familias hacen frente a tres graves situaciones originadas en el seno de nuestra sociedad con consecuencias sobre las personas y sus hogares:

El paro prolongado (unido al agotamiento de las prestaciones públicas por desempleo en 2011).

La falta de liquidez y dificultad para el pago de hipotecas y suministros.

La insuficiencia del sistema de protección social público: retrasos, endurecimiento de requisitos y condiciones, baja intensidad de cobertura en necesidades básicas, y eliminación de ayudas y prestaciones.

Estas tres graves situaciones guardan una relación directa con las necesidades más demandadas en Cáritas, y no son situaciones coyunturales, sino estructurales, ya que con la crisis (si bien se han agudizado y extendido) se confirma que han venido para quedarse.

 RESPUESTAS Y GASTOS DE AYUDA ECONÓMICA

Como media, se realizaron 5 respuestas2 de intervención por persona en 2011, siendo los destinatarios de estas ayudas principalmente familias (74%), ya que las personas solas que recibieron estas intervenciones suponen el 26%.

Al considerar las respuestas de Cáritas, hemos analizado de forma específica el número de respuestas de ayuda económica. Éstas se multiplicaron por 6 entre 2007 y 2010, pero en el año 2011 empiezan a decrecer ligeramente. Esta tendencia reciente confirma los síntomas de ralentización del crecimiento y los límites en la capacidad institucional de Cáritas.

2 Las respuestas de intervención de Cáritas que se recogen en este apartado son de diverso tipo y van desde las ayudas directas (económicas o en especie, siendo estas últimas, las que constituyen la mayor parte de las respuestas de intervención desde los Servicios de ACOGIDA), hasta las respuestas de información, orientación y asesoramiento, pasando por la escucha, el seguimiento o la derivación a servicios especializados.



martes, 18 de septiembre de 2012


Esperanza Aguirre, Presidenta de la Comunidad de Madrid, anunció ayer, día 17 de septiembre de 2012, su voluntad de dimitir tanto de su cargo de Presidenta de la Comunidad como de su condición de Diputada de la Asamblea de Madrid. Todo un notición, habida cuenta la personalidad de Esperanza Aguirre dentro del PP, en la Comunidad de Madrid y en el panorama territorial y autonómico español. He aquí la carta en que comunica el Presidente de la Asamblea de Madrid su decisión:

La Presidenta


Excmo. Sr.
D. José lgnacio Echevenía Echániz
Presidente
ASAMBLEA DE MADRID
Plazade la Asamblea de Madrid, 1
28018 Madrid

Madrid, 17 de septiembre de 2012

Querido Presidente,

Con esta carta quiero comunicarte mi decisión de renunciar al acta de Diputada a la Asamblea de Madrid y al cargo de Presidenta de la Comunidad de Madrid.

Te ruego hagas llegar esta decisión mía a la Mesa de la Asamblea para que mi renuncia se haga formalmente efectiva.

Un fuerte abrazo,



Esperanza Aguirre y Gil de Biedma

 
"Por motivos personales". La todavía Presidenta de la Comunidad de Madrid ha dicho que tomaba esa decisión "por motivos personales". Ha desgranado alguno de éstos, como su salud -aunque de momento "presuntamente" curada-, su familia, sus nietos...
"Motivos personales" es un concepto muy amplio en el que cabe todo. Cabe, por ejemplo,  su falta de sintonía con la línea actual de los dirigentes del PP en materia de impuestos y a la hora de aportar soluciones a la crisis;  la falta de valor para acometer la reforma y reestructuración del Estado,  Autonomías, Diputaciones, Ayuntamientos y demás organismos burocráticos (como dijo en el Estado de la Autonomía último de la Asamblea de Madrid, de hace unos días);   la línea antiterrorista del Gobierno del PP, que una gran mayoría de electores de este Partido consideran no otra cosa sino una mera continuación de la que tuvo Zapatero con la banda terrorista;  la actitud del Gobierno del PP hacia los Sindicatos, actitud demasiado condescendiente y comprensiva.... En sus "motivos personales" caben muchas cosas. Algunas las enunciadas aquí y otras muchas que, poco a poco, irán saliendo a la luz.
Lo cierto es que es de valorar un dato: A Esperanza Aguirre se la ha elegido democráticamente como Presidenta de la Comunidad de Madrid, aumentando el número de votos en cada convocatoria electoral y obteniendo una brillante mayoría absoluta. Por algo será.
Se va una política de raza, honesta con lo que piensa y lo que hace, sin complejos ante sus adversarios políticos, defensora de un liberalismo que cree más en el individuo y en los empresarios que en el Estado y en la organización burocrática estatal o paraestatal. Hasta sus adversarios (uno, por todos, Tomás Gómez) así lo reconocen, aunque no faltan, es cierto, algunos que miopemente -en mi entender- le niegan la sal y el agua. No estaría de más que muchos "peperos" de su partido se ahorren estos días los elogios hacia esta mujer que durante años ha sido el Pepito Grillo más incómodo dentro del partido. La echarán en falta ahora, pero, más -no hace falta ser adivino- cuando lleguen las próximas elecciones de Madrid y/o generales. El PP comprobará entonces que todo tiene su precio y que esta "salida" de Esperanza Aguirre les supondrá un alto coste en votos. El tiempo lo dirá.

viernes, 14 de septiembre de 2012

PALABRAS DE ÁNIMO ANTE LA SITUACIÓN ACTUAL: Por Mons. Ricardo Blázquez


En el número 798 de Alfa y Omega Ricardo Blázquez, Arzobispo de Valladolid y paisano abulense escribe unas líneas que titula "Palabras de ánimo ante la situación actual" que me han parecido muy oportunas en esta encrucijada social, política y económica en que vivimos y que llamamos crisis.
Román Encabo.



Palabras de ánimo ante la situación actual

Un pueblo como el nuestro no puede ignorar lo que ocurre ni mirar para otra parte. Todos estamos vitalmente concernidos, bajo la dirección de quienes tienen la responsabilidad de gestionar la crisis, en acertar con las soluciones y en preparar un futuro más sereno. Somos parte de la misma sociedad tanto en sus horas luminosas como en sus horas oscuras; por ello, igual que compartimos los beneficios, debemos compartir también equitativamente los sacrificios. Sería no sólo egoísta, sino también perjudicial para
todos, mirar exclusivamente por los intereses particulares y de grupo. Levantemos la mirada amplia y generosa al bien común.

Si unimos la inteligencia, las manos y el corazón en la causa, que a todos nos afecta, superaremos con mayor prontitud y eficacia los obstáculos de la hora presente. Debemos estar cerca y ayudar con generosidad a los que padecen con mayor dureza los golpes de la crisis.

 Al pedir en el Padrenuestro el pan de cada día, debemos implorar también la apertura del corazón para escuchar el clamor de los indigentes y la disposición a compartir los dones que recibimos de Dios. Muchas personas y familias tienen el pan escaso e inseguro; bastantes de ellas se han visto inmersas en esta situación
que nunca había entrado en sus cálculos y temores; pero la crisis las ha despojado dolorosamente de su seguridad y modo de vida. El amor cristiano y la solidaridad entre todos debe llevarnos a sufrir con los que sufren; las penurias de los demás son también penurias nuestras. Es motivo de aliento que haya muchas personas que cubren las necesidades elementales de todos. Hay muchos fatigados por el peso de la vida, y que, al mirar al futuro, lo ven muy oscuro; hay hermanos que se sienten agobiados por las estrecheces de la vida y hondamente probados en la esperanza.

Pedimos al Señor que nos otorgue la gracia de escuchar dócilmente su Palabra, para poder actuar como medicina contra el cansancio de la fe, como aliento en la desilusión de la esperanza y como señal vencedora de la mediocridad en el amor.

+ Ricardo Blázquez
arzobispo de Valladolid


jueves, 13 de septiembre de 2012

14 SEPTIEMBRE: EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ



Himno


¡Oh cruz fiel, árbol único en nobleza!

Jamás el bosque dio mejor tributo

en hoja, en flor y en fruto.

¡Dulces clavos! ¡Dulce árbol donde la Vida empieza

con un peso tan dulce en su corteza!



Vinagre y sed la boca, apenas gime;

y, al golpe de los clavos y la lanza,

un mar de sangre fluye, inunda, avanza

por tierra, mar y cielo, y los redime.



Ablándate, madero, tronco abrupto

de duro corazón y fibra inerte;

doblégate a este peso y esta muerte

que cuelga de tus ramas como un fruto.



Tú, solo entre los árboles, crecido

para tender a Cristo en tu regazo;

tú, el arca que nos salva; tú, el abrazo

de Dios con los verdugos del Ungido.



Al Dios de los designios de la historia,

que es Padre, Hijo y Espíritu, alabanza;

al que en la cruz devuelve la esperanza

de toda salvación, honor y gloria. Amén.
 
 
IN MEMORIAM:   MANUEL BLÁZQUEZ GONZÁLEZ
                                 Vita (Avila)
                                + 11 septiembre 2011
                                ¡ Gran amigo y Persona íntegra !
 
Señor, Dios nuestro, que has querido realizar la salvación de todos los hombres por medio de tu Hijo, muerto en la cruz, concédenos, te rogamos, a quienes hemos conocido en la tierra este misterio, alcanzar en el cielo los premios de la redención. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

lunes, 10 de septiembre de 2012

CALPE: Los coches en el bolsillo





El Ayuntamiento de Calpe ha tenido a bien (¿), como una gran parte de municipios de España de cierta entidad, pintar de “zona azul” prácticamente todas las calles del pueblo.

Como se sabe, Calpe es un pueblo que ha crecido imparablemente durante los últimos 30 años, debido, principal y casi únicamente, al turismo. En el término municipal han comprado casas, chalets y apartamentos infinidad de extranjeros –primordialmente ingleses y alemanes- y muchísimos madrileños, amén de vecinos de Castilla-La Mancha.

Esta afluencia turística comportó, obviamente, un frenético ritmo de construcción inmobiliaria, que era la segunda columna sobre la que Calpe ha cimentado el crecimiento indicado. Hasta hace tres años, eran decenas de grúas las que se alzaban indicando la construcción de nuevos edificios y eran casi medio centenar o más de agencias inmobiliarias –hoy reducidas a una escasa docena- las que se encargaban de publicitar y ejecutar el marketing de esos inmuebles. Todo esto se ha parado, por mor de la crisis, pero, eso, es otro asunto distinto al que hoy quiero, aquí, tratar.
Huelga decir que en verano la población de Calpe se triplica y cuadruplica, cuando todos los propietarios de segunda vivienda van a disfrutar a esta maravillosa perla de La Marina Alta sus vacaciones. Y, ¡hete aquí el problema!: No se puede aparcar. Y es imposible hacerlo, porque como indicaba de entrada, el Ayuntamiento ha tenido la genial idea de solucionar la entrada de ingresos que las mencionadas grúas proporcionaban, pintando la mayoría de las calles de zona azul, es decir, con aparcamiento regulado por tiempo y precio.

Exceptuando calles del casco antiguo (que esa es otra…), todas las que desembocan en la Playa del Arenal-Bol, paralelas y adyacentes a la Avenida de Gabriel Miró, arteria principal de la vida turística, están sometidas a la temible “ORA”, el aparcamiento está pintado de azul.

Me he molestado en ir al Ayuntamiento a preguntar acerca de tal situación, en la esperanza de que hubiese ordenado el aparcamiento de tal forma que tanto los residentes empadronados en el pueblo, como aquellos que no estando empadronados somos, sin embargo, propietarios de algún inmueble, pudiéramos tener algún régimen especial. Pues, bien, la situación, según me explicaron es la siguiente: Todo el mundo, residentes empadronados, propietarios no empadronados y visitantes circunstanciales deben abonar el precio correspondiente. En el caso de los empadronados tienen un ligero descuento con respecto al resto, pero, tienen que abonar diariamente su aparcamiento.

Surgen, ante esta situación, muchas dudas y preguntas:

1. ¿Por qué –que diría Mouriño- la distinción entre propietarios empadronados y propietarios no empadronados? ¿No implica eso una discriminación injusta? ¿No comporta un agravio comparativo?
2. ¿Por qué no se ha impuesto una pequeña tasa anual a los “residentes”, en vez de obligarles a estar diariamente bajando a actualizar su ticket de aparcamiento?
3. Y ésta es la cuestión más importante: ¿Qué hacemos con los coches, durante los meses de julio, agosto y septiembre? Lo lógico es que el Ayuntamiento, al promulgar la orden de pintar de azul todas estas calles hubiera previsto y provisto de unos lugares públicos, gratuitos, donde poder dejar aparcados los coches, con toda garantía y seguridad. Era lo lógico, pero no lo ha hecho. La situación hace, pues, preguntarnos: Si no tenemos donde aparcar, ¿nos metemos los coches en los bolsillos? Si a esto le añadimos el comportamiento del cabildo en otras áreas, no es extraño que surjan carteles como éste:



Supongo que en el transfondo social, político y económico de esta aleve situación hay dos razones. Una, la ya apuntada: Fuente de financiación municipal, en vista de que “el ladrillo” ha fallado y las licencias de obras brillan por ausencia, debido a la crisis. Y, otra, que pudiera haber algún interés subliminal y bastardo de orientar toda esa masa de coches hacia los Aparcamientos Públicos y Privados, de pago, por supuesto. El problema es –no se cómo no lo han previsto el Alcalde, sus Consejeros y Concejales- que en Calpe no hay aparcamientos de pago suficientes para albergar a tanto vehículo durante los meses de verano. El problema es, también, que aunque lo hubiera, no se debe someter a los vecinos, empadronados o propietarios sin más, a un tributo más que graba sus exhaustas carteras.
Muchos tendrán que dejar de ir a Calpe, por la situación expuesta. Otros podrán seguir yendo, pero, el gasto de aparcamiento irá en detrimento del gasto en hostelería y comercio que anteriormente hacían. Ante esta situación, el Ayuntamiento paliará, muy poquito, su fuente de ingresos, pero, muchos propietarios de bares, restaurantes y comercios verán  pasar las horas comerciales sin que entre a su establecimiento cliente alguno. Ya este verano se ha notado. Ya les contaré al que viene, pues, hay otra circunstancia agravante que quiero dejar aquí reflejada: Una gran mayoría del turismo de propietarios (madrileños, castellanos-manchegos…) que vamos a Calpe somos personas ya jubiladas o a punto de hacerlo. Ir en coche es, para esta gente, el modo más fácil de viajar, pues, resulta que los otros medios de comunicación dejan bastante que desear: tren o autobús. No hay tren directo desde Madrid y la estación, al igual que la de autobuses, queda lejos de las casas, para poder transportar los bultos y maletas que hay que llevar. Sin duda, cuando no puedan ir en su coche, muchos veraneantes dejarán –dejaremos- de ir a Calpe.

¡Qué miopía intelectual tan grande en los munícipes Calpinos!, ¡qué estrechez de parietales demuestran tener al aplicar soluciones de tan corto recorrido a la hora de imaginar nuevas fuentes de ingreso! La construcción se vino abajo. ¡Como se venga, también, el turismo…!